Septiembre 2024
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Paulo Dybala, recibió una ovación en Laguna Larga y  dejó un claro mensaje para todos: “Sean felices”

 

Paulo Dybala, desde muy pequeño, sabe que la vida es sacrificio, que el talento ayuda pero no es suficiente  para alcanzar los sueños. Por eso, nunca puso reparos a los 50 minutos de viaje que a diario hacía desde Laguna Larga hasta Córdoba para llegar a entrenar al Club Instituto donde a los 10 años ingresó a la escuelita de fútbol.

Domingo Adolfo Dybala, su padre, le mostró ese camino de esfuerzo para lograr las cosas en la vida, y él a su vez lo había aprendido del abuelo de Paulo, Boleslaw, que apenas terminó la Segunda Guerra Mundial, dejó Krasniow (Polonia) agobiado por la desolación y se embarcó hacia la Argentina.

Paulo nació el 15 de noviembre de 1993 en Laguna Larga (Córdoba), y sus hermanos Gustavo y Mariano, insistían en que se llame Wilson, pero papá Adolfo y mamá Alicia no querían y así el más chico de los Dybala pasó una semana sin nombre hasta que finalmente los hermanos mayores propusieron Paulo Bruno Exequiel y así quedó.

Paulo aprendió a derribar obstáculos con la misma obstinación con que gambeteaba rivales en el campo de juego hasta llegar al gol. El más duro fue la muerte de su padre, cuando Paulo apenas tenía 15 años. De un momento a otro su compañero de viaje, su referente, su mejor crítico, su amigo y confidente lo había dejado solo en el juego de la vida.

Después de ese golpe, Paulo se quedó seis meses en un club de Laguna Larga hasta que tomó la decisión de irse a vivir a la pensión del club Instituto y continuar allí su carrera futbolística.

Una carrera imparable

Cuando Paulo tenía 17 años y estaba en las inferiores del club, el entrenador de la primera de Instituto, Darío Franco, lo convocó para sumarse a los profesionales.

Y así el viernes 12 de agosto de 2011 Paulo debutó en el estadio Juan Domingo Perón de barrio Alta Córdoba (sede del club Instituto) con la camiseta número 9 frente a Huracán por el torneo de la B Nacional. Su actuación fue sobresaliente y un periodista de Córdoba lo bautizó entonces, “el pibe de la pensión”.

Más tarde otro periodista lo bautizó “La Joya”, porque dijo que era el diamante de Instituto.

En el club de barrio Alta Córdoba se consagró como el goleador más joven en torneos oficiales, superando incluso a Mario Alberto Kempes, otro grande que pasó por esa institución.

En 2012 firmó con el Palermo de Italia, donde jugó tres temporadas, y convirtió 21 goles en 91 partidos. El 14 de julio de 2015 firmó contrato con la Juventus por 32 millones de euros y se  convirtió en el octavo argentino más caro de la historia de los pases de fútbol.

El 8 de agosto de ese año jugó su primer partido oficial en la Vecchia Signora, convirtiendo un gol en la final de la Supercopa italiana frente a Lazio con la camiseta número 21, la misma que usó su ídolo Pirlo.

El resto es historia conocida, hoy Paulo Dybala, a los 29 años cumplidos hace poco más de un mes (el 15 de noviembre) es campeón del Mundo, en la selección de Messi.

Ayer luego de los festejos en Buenos Aires, la familia Dybala se organizó para que Paulo viaje a Laguna Larga, su ciudad natal para ver a su gente. Paulo es un agradecido de la vida, de su familia y de sus amigos y no hubo cansancio que impidiera cumplir el sueño a su gente y hasta allá fue, en avión y en auto y  luego de horas sin un buen descanso. Amable, risueño y respetuoso de sus fans, Paulo dijo presente y estas reflexiones compartió con su público.
“Realmente era imposible pasar , era una multitud increíble, esto es lo que la Selección generó, lo que el cuerpo técnico formó también  y lo que cada jugador dio dentro de la cancha en Qatar para que la gente también se sienta representada”, señaló Dybala.
Consultado sobre el penal que le tocó ejecutar, el futbolista contó: “La verdad que el cuerpo técnico me llamó para entrar. Sabía que era para los penales, entonces tenía que tratar de tener la cabeza lo más fría posible, no es fácil porque no todos los días se juega una final del Mundo, pero cuando me tocó a mí caminar hasta donde estaba la pelota se hizo larguísimo, no llegaba más, pero bueno había hablado con el Dibu y él me había aconsejado tirar al medio después que ellos habían errado y yo iba a cruzar el remate, pero el arquero se tiró a ese palo , pero escuché lo que dijo mi compañero y tiré al medio y no fallé”.
En cuanto a vivir una emoción tan fuerte como salir campeón del Mundo con Messi y cumpliéndole el sueño a la Pulga, Dybala contó:  “Nosotros más que nadie sabíamos su deseo, que es el mismo que nosotros, pero bueno le faltaba eso. Creo que si no se le hubiese dado, él  seguiría siendo el más grande de todos por más que no la hubiese ganado. Ganándola no queda ninguna duda y obviamente haber ganado el Mundial con él le da un sabor un poco más lindo”.
“Estoy muy agradecido, de corazón. Traté de venir lo más rápido posible, nadie de mi familia está a acá por cuestiones de organización. Mi hermano me fue a buscar a Buenos Aires , era imposible moverse por toda la gente que había , me tuve que venir en avión. Acá están mis amigos y este es el deporte más lindo. Sean felices”, concluyó el campeón del Mundo.

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