Diego Juncos: "Fazenda de la Esperanza es un regresar a la vida, volver al camino de la existencia"
Diego Juncos es server en la obra Fazenda de la Esperanza de la localidad cordobesa de Deán Funes. Fazenda es una institución con 200 obras en todo el mundo. En Argentina hay 11 de estos centros que con un enfoque de esperitualidad, ayudan a las personas y sus familias a superar las adicciones.
Ivana Ferrucci dialogó con Juncos quien detalló qué es Fazenda y cuáles son los pilares sobre los que se asienta el tratamiento que saca a las personas de las adicciones y las devuelve a la vida.
«Fazenda es una obra de Dios reconocida por el Papa Emérito Benedicto XVI y que lleva cuatro décadas de existencia, de hecho este año se cumplen los 40 años y se realizó la peregrinación del año jubilar entre otras cosas con un encuentro en Roma con el Papa Francisco. En el mundo hay cerca de 200 Fazenda, distribuidas a lo largo de cinco continentes.
Fazenda es un centro de recuperación del mundo de las adicciones, las depresiones y de más. En Argentina contamos con 11 Fazendas : una Fazenda madre masculina está en Las Canteras, un paraje próximo a Deán Funes; una Fazenda madre femenina que tiene su lugar de residencia en Quilino, provincia de Córdoba y el resto está esparcido en provincia de Santa Fe, Buenos Aires, La Rioja, Formosa, Tucumán y Salta.
El tratamiento de Fazenda supone una duración de 12 meses, un año completo. Está destinado a toda aquella persona que desee cambiar de vida fundamentalmente. Esto va más allá de abandonar el mundo de las adicciones, porque supone un cambio de vida y una continuidad en la misma vida, con lo cual trascendido el perido de los 12 meses, esto es un cambio de vida que es un día a día para toda la vida justamente.
Se trabaja en tres pilares: uno es el trabajo,otro la convivencia y otro la espiritualidad. El trabajo consiste en huertas, gallineros, criaderos de conejos, de chanchos , hay taller de servicio general entre otras cosas. La convivencia supone el hecho de compartir con otros hermanos el día a día, lo que nosotros denominamos la caminata. Y el tinte significativo y distintivo es la espiritualidad en Fazenda, no hay medicación, no se reemplaza la adicción de la droga, por una droga legal, sino que se reemplaza por un encuentro fundamentalmente con Dios y con uno mismo que lleva un camino básicamente del perdón, de un perdón hacia uno mismo, hacia los demás . Es un camino que no tiene regreso, porque es un camino de superación, es un camino de validación de uno mismo.
Las personas que deciden voluntariamente realizar el tratamiento, no sólo lo hacen ellos, sino también se involucra la familia, porque la familia trabaja en forma paralela en los denominados GEV (Grupos de Esperanza Viva), porque el cambio es para todos.
Contamos con un ingreso mensual y tiene lugar el último sábado de cada mes y es importante destacar que la única condición para participar, para hacer el proceso es el deseo de cambiar de vida. Esto supone que es más allá de dejar las adicciones . Es un regresar a la vida, volver al camino de la existencia, ponerse en marcha y buscar una situación superadora.
El sostenimiento económico de Fazenda se hace a través de donaciones, de aportes generosos y también a través de un aporte simbólico de la familia porque para la situación crítica que vivimos , es ínfimo el aporte y no es condicionante porque al ser una obra de Dios contamos con mucha gente que nos apoya, que generosamente nos sostiene».
Fazenda en Córdoba
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