Las mil vidas de Mauricio Wainrot
Entrevista de Luisa Heredia
Mauricio Wainrot nació en Buenos Aires el 29 de setiembre de 1946. Hijo Jacub Wajnrot y de Clara, polacos que llegaron a la argentina huyendo de la Segunda Guerra Mundial.
Se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. También formó parte del elenco del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín dirigido entonces por Oscar Araiz. Wainrot llegó a dirigir durante 21 años ese Ballet en diferentes momentos del mismo.
Wainrot es coreógrafo de alma, así como es bailarín, actor, músico, director de escena. Wainrot es un creador, un dotado de sensibilidad capaz de mover el mundo de los sentidos.
Wainrot montó sus obras en compañías tales como el Royal Swedish Ballet, Ballet de l´Opera de Bordeaux, Ballet du Capitole, Ballet de l´Opera de Niza (Francia), English National Ballet (Inglaterra), el Royal Ballet of Flanders, Ballet Royal de Wallonie ambas en Bélgica, Royal Winnipeg Ballet de Canadá, Staatstheater Hannover (Opera) y el Staatstheater Wiesbaden ( Opera) en Alemania, Bat Dor dance Company of Israel, Singapore Dance Theatre, Julio Bocca y el Ballet Argentino, el Hubbard Street Dance Chicago, el Ballet Florida, el North Carolina Dance Theater, el Cincinnati Ballet, el Juilliard Dance Ensemble, en los Estados Unidos, el Bat Dor Dance Company de Israel, Les Ballet Jazz de Montréal, el Ballet Nacional de México, Ballet Nacional Chileno, Ballet de Santiago de Chile y el Ballet del Teatro Colón, entre otras instituciones.
En 1986 se fue de Argentina para residir primero en Bruselas y luego en Montreal. Monta para Les ballets Jazz de Montreal, Canadá, tres obras: Libertango, Fiesta y After que se estrenaron en octubre de ese mismo año. En 1988 es nombrado coreógrafo residente de esta compañía. En 1992 será nombrado como director artístico de Les ballets Jazz de Montreal, trabajo que desarrolló hasta 1994.
En 1991 recibió la invitación del Royal Ballet de Flandes, de Bélgica, para crear algunas coreografías, y posteriormente fue nombrado Guest Permanent Choreographer. Esta colaboración finalizó en 2004 creando 11 obras para ellos: Carmina Burana, El Mesías, Las 8 Estaciones, Consagración de la Primavera, Tango Plus, Looking Through Glass, Beyond Memory, Pájaro de Fuego, Canciones del Caminante, Journey y Distant Light.
Fue jurado del Concurso Coreográfico de la Villa de Madrid en 1992 y en 1997. En el 2004 fue director Artístico del work-shop de coreografía: Swiss Choreographic Project, patrocinado por el Gobierno de Suiza. Fue invitado a participar como jurado en la Competición de Danzas del Mundo en Montecarlo en el 2000, el Prix de Laussane en 2006, el Benois de la Danse y el New York Internacional Dance Competition en 2007 donde fue nuevamente invitado en 2009. En 2010 nuevamente fue jurado del Prix de Laussane en Suiza.
En 1999 y en 2019 recibió los Premios Konex, el mayor galardón que se entrega en la Argentina.
En 2024 se estrenó Wainrot, tras bambalinas, documental biográfico de la cineasta Teresa Costantini. El filme refleja la inmensidad de este artista. Tiene una duración de 56 minutos y se estrenó en el Festival de Cine de Mar del Plata en 2024.
“Soy un anarquista cultural. Desde muy pequeño iba al teatro con mi papá o mi mamá. En mi casa éramos pobres. Vivíamos en un conventillo con cuatro familias, pero cuando había un peso íbamos al teatro y cuando no había plata al Parque Centenario dondes actúaba el Teatro Colón gratis, o íbamos a escuchar conciertos a la Facultad de Derecho. Mi papá no me llevó al fútbo, yo iba al fútbol y me gustaba el fútbol.
Pero me viejo era un socialista que me introducía en la cultura, en Thomas Mann en Hermann Hesse. A los 11 años leí Sidartha y el libro de cabecera de mi padre era La Montaña Mágica de Thomas Mann y también los autores rusos. Así crecí”.
Entretenimientos Córdoba: ¿Cómo llegás a la danza?
Mauricio Wainrot: A los 6 años mi papá me llevó a la escuela de danza porque yo quería bailar, era el año1952. Había 500 nenas con 500 mamás y mi papá y yo. Y no me tomaron porque yo me asusté y me dijeron que vuelva al año siguiente y al año siguiente no me llevó porque tal vez yo tenía otros intereses.
Mi papá se murió cuando yo tenía 17 años y empecé a bailar a los 19 ynunca supo que no seguí con su fábrica.
Entretenimientos Córdoba: ¿Qué tipo de fábrica tenía tu papá?
Mauricio Wainrot: Tenía fábrica de ropa. La maraca era Sportex. Era una fábrica que vendía ropa sobre todo en el interior. Había firmas grandes en Buenos Aires que tenían representantes en Jujuy, Salta, Santiago del Estero.
Entretenimientos Córdoba: Cómo fue tu infancia
Mauricio Wainrot: Vivíamos en un conventillo en calle Muñecas, entre Thames y Juan B. Justo, a la vuelta del conventillo de La Paloma.En ese lugar donde vivíamos éramos ocho adultos y ocho niños y con un agujero en el piso como baño y una cocina.
Mi papá se murió a los 52 años de tristeza. Se murió mal y cuando él murió me dije: yo no quiero seguir con lo mismo de mi papá. Me puse a estudiar teatro y me puse a estudiar danza.
Entretenimientos Córdoba: ¿Con quién estudiaste danza?
Mauricio Wainrot: Danza comencé a estudiar con una mujer que se llamaba Ana Marini, Tita Cañás, mi querido Otto Werberg que se había escapado de los nazis en Austria y llegó acá a la Argentina y lo contrataron en el Teatro Colón. A él le salvó la vida Margarita Wallman y Otto fue como una especie de padre mío. Tomaba clases de teatro en el estudio de él. Becado. Siempre becado, pero devolvía con talento la beca. Yo tomaba doce clases por día. El tiempo que había perdido lo quería ganar.
Entretenimientos Córdoba: Cuándo estás en el proceso creativo, ¿escribís?
Mauricio Wainrot: Escribo poco, tengo muy buena memoria. Voy escribiendo. A principio cuando hacía coreografías contaba la música y le ponía dibujitos. Tenía mi propia escritura, nunca aprendí Benesh (NdR: sistema de notación coreográfica).
Cuando me nombraron director del Ballet Jazz de Montreal de Canadá y yo giraba mucho y no tenía tiempo. En Cincinatti había montado la primera parte de La Consagración de la Primavera y tenía armado como la mitad y monté muy rápido y me quedaban diez días más para trabajar y empecé a improvisar con los bailarines y me pareció mágico eso. Además me imaginaba todo y lo escribía y cuando lo veía era como lo había imaginado.
A veces no había tantos silencios, no le daba cabida a los silencios porque no me daba cuenta del valor del silenciio. Sí tenía una idea de lo que era el silencio pero no del valor exacto.
Entonces cuando trabajaba en vivo al principio me daba miedo crear delante de la gente, ahora me da miedo crear solo, tengo que estar con la gente y decirle hacé esto, hacé esto y yo marco todo. Cada paso que ves en El Mesías que es una obra barroca, barroca, así como es música barroca, la coreografía es lo más barroco que hice. Cada paso pasó por mi cuerpo.
Entretenimientos Córdoba: ¿No te cansa?
Mauricio Wainrot: No. No tomo alcohol, nunca me drogué, para mí el trabajar y sentir crea una cosa de adrenalina de fervor, de amor de lo que estoy haciendo, es una especie de droga propia que me creo. Hay gente que necesita drogarse para crear, a mí no me pasa.
Entretenimientos Córdoba: ¿Cuándo te diste cuenta que eras coreógrafo?
Mauricio Wainrot: Cuando empecé a bailar en el San Martín, tenía 20, 21 años, la compañía la dirigía Oscar Araiz y hacía un año que yo había entrado en la escuela del Colón. Hacía las clases de la escuela del Colón y después iba al Teatro San Martín. No tenía historia como bailarín. Había trabajado con Paulina Osona un poco, que me encantó trabajar con ella, aprender ciertos rudimentos .Con Oscar aprendí muchísimo más. Con Ana Itelman, con Renatte Shottellius y cuando ya me armé como bailarín, empecé a jugar con Ana Stekelman, con Cristina Barnils, con otros compañeros y enseguido quise hacer. Oscar miraba y me decía: “sí está bien”.
Después nos echaron del San Martín (1970) los directores del San Martín nos echaron porque no querían que haya danza en el San Martín. Un horror. Eran Iris Marga, Osvaldo Bonet y un tal Lanús Ellos no querían que hubiera danza en el San Martín.
Pero Ricardo Freixá que era Secretario de Cultura nos dejó trabajar en el Cervantes y en el Teatro Coliseo. Empecé a probar cosas mías. Hice un dúo de Wagner y a Oscar le encantó y nos fuimos a hacer un espectáculo en el Teatro Odón, él lo puso ahí y bueno desde ahí no paré más.
Entretenimientos Córdoba: ¿Ese dúo es tu primera coreografía tuya?
Mauricio Wainrot: Sí, La Canción de la Estrella de Wagner.
Entretenimientos Córdoba: ¿Y después cómo siguieron?
Mauricio Wainrot: Después se desarmó eso. Oscar se fue a trabajar afuera, algunos chicos se fueron a Europa. Seguimos trabajando y creamos un grupo que se llamaba Grupo Orión y trabajábamos en el Teatro Lasalle y yo hice una obra grupal que la hice muy modestamente. Tomé el movimiento de la Tercera Sinfonía de Mahler, un descarado. Adoraba Mahler, lo adoro Mahler, hasta el vestuario hice. Después nunca más hice un vestuario, nunca más bailé ninguna obra mía porque siempre me gustaba estar afuera y decirle a la gente, ser maestro, coaching. Había gente que hacía vestuario y luces mucho mejor que yo. Entonces tengo que hacer coreografía y dirección general y ya está.
Entretenimientos Córdoba: ¿Cuántos años dirigiste el Ballet Contemporáneo del San Martín?
Mauricio Wainrot: Estuve 21 años en distintas etapas. De los 45 años que tiene el Ballet del Teatro San Martín, 21 ó 22 los dirigí yo en distintas etapas.
La tragedia y el renacer
El 21 de diciembre de 2008 Mauricio Wainrot y su esposo (estaban casados en el exterior y tenían unión civil en Buenos Aires) Carlos Gallardo (artista plástico) tuvieron un accidente en Córdoba, a 250 km de la casa que tenían en La Cumbre. En el accidente murió Carlos, con quien durante 32 años creó, compartió, vivió, viajó y amó en todas esas décadas de fervor.
Ese hecho devastó a Wainrot sin embargo en 2009 tenía que estar en Riga y ahí sucedió la magia, se encendió otra vez el fuego, la pulsión de la vida.
“En enero tenía que ir a Riga y cuando entré a la sala (usando bastón), la gente me aplaudió y me dije: esta es mi vida, esto me va servir para hacer el duelo, lo voy a hacer por Carlos y por mí”. Mauricio confiesa que no se aburre nunca, que es nómade, donde le toca estar lo siente como su casa. La casa de La Cumbre ya no le pertence, la vendió, incluso con los muebles. Ya no se analiza más, después de 20 años.
Mauricio Wainrot se codea con reyes, ministros, estrellas fulgorosas de la danza y también mantiene su amistad entrañable con Mario Riera, otro niño que como él, vivía en el conventillo de calle Muñecas. “Con Mario hace 76 años que somos amigos, el tiene 81 y yo 78”.
Las mil vidas de Wainrot y las mil más que le quedan por vivir.