Enero 2026

"La madre de Frankenstein", taller de composición coreográfica para bailarines en Danza Viva (de la mano de Luciana Croatto)

Entrevista de Luisa Heredia

 

Entretenimientos Códoba: ¿Cómo es la formación que vas a dar en Danza Viva?
Luciana Croatto:
Es la segunda vez que estaré en Danza Viva, con Cristina Gómez Comini que también estuvo en Mudra y que es maravillosa. La primera vez di repertorio, una variación del Le presbytère que era de Ballet for Life. Fue hermoso, amo Córdoba. Ahora me pidieron un taller distinto. Este taller se llama La Madre de Frankestein que es un taller de creación de movimiento. Es un taller de improvisación.
Entretenimientos Córdoba: ¿Qué es improvisar?
Luciana Croatto:
La gente cree que ponerse a improvisar es ponerse a bailar, eso es otra cosa. Te voy a poner un ejemplo: te doy pan, huevos, dulce de leche, aceitunas y quiero que con eso en un determinado tiempo, para una cantidad de personas me hagas un plato. Entonces es esto lo que tenés que hacer.
Las estructuras están para romperse en improvisación pero primero hay que respetarlas muy bien para que se rompan y algo suceda. Porque si empezás desde la libertad y puedo todo y digo todo y soy yo y soy el que tiene razón, no va. Mi libertad termina donde empieza la del otro. Entonces cuando tenés una estrcutura de movimiento es lo mismo. Vos podés moverte hasta un punto donde no podés ir más lejos. Ese más lejos lo tenés que encontrar dentro tuyo. Cuando soltás la cabeza y dejás al cuerpo, algo sucede que es maravilloso. Y cuando dejás al cuerpo y te volvés es que tenés que volver a empezar porque estás haciendo un berrinche y no una rebelión.
Entretenimientos Córdoba: ¿Improvisar es un acto muy pudoroso?
Luciana Croatto:
El tema de las danzas las técnicas de las danzas es como vestirse. Vos estás protegido  por eso. Cuando improvisás te sacás todos los vestidos , pero la forma en la forma en la que yo lo abordo que es desde el teatro , antes hacemos algunos ejercicios de desidentificación de nuestro nombre, de quienes somos, de donde venimos, de qué nos gusta y qué no nos gusta. Hacemos algunos juegos para ser niños otra vez y despertar ese niño interior al que no le importa nada lo que piensan los demás, ni tampoco tiene tiempo de pensar lo que está pasando para juzgarlo, sino que le da a penas tiempo para entender cómo son las reglas. Les pongo las cabezas a funcionar porque el cuerpo y la cabeza no van juntos. Cuando bailás tampoco. Eso es una mentira muy grande. Cuando vas a clases de algo y te ponen una coreografía, la cabeza se entretiene en aprender los pasos entonces no te molesta, pero si no tenés algo para que la cabeza piense cuando bailás la cabeza generalmente piensa: qué vergüenza, mirá lo que estoy haciendo y generalmente es negativo. Porque si fuera positivo casi que sería hasta interesante. El cuerpo es como un niño pequeño, escucha todo y entiende todo, p orque entiende la emoción de lo que le estás diciendo. Si a un cuerpo le hablás mierda, el cuerpo es mierda. Y cuando al cuerpo le hablás con amor te sale la sonrisa sola, se descontractura solo.  El bailarín se queda en la parte de la cabeza que juzga.

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