Un ciudadano denuncia que ahora debe pagar más de $300 mil por dejar su auto en la calle para trabajar
Por estos días, la polémica por el estacionamiento medido en la ciudad de Córdoba volvió a instalarse con fuerza. Lo que antes era objeto de críticas por la presencia de los denominados «naranjitas», hoy genera cuestionamientos por el nuevo esquema administrado por cooperativas de Constatadores Urbanos.
Para muchos vecinos y trabajadores, el problema de fondo sigue siendo el mismo: pagar para dejar el vehículo en la vía pública. Sin embargo, algunos sostienen que el sistema actual tiene una diferencia sustancial: mientras antes el municipio percibía recursos a través de distintos mecanismos de control y regulación, ahora una parte importante de la recaudación queda en manos de cooperativas vinculadas al servicio.
Uno de los dirigentes que más ha insistido en la necesidad de terminar con lo que denomina «la mafia de los naranjitas» es el legislador provincial Gregorio Hernández Maqueda. Desde hace años viene reclamando cambios profundos en el sistema de estacionamiento urbano y cuestionando la existencia de organizaciones que, según su visión, terminaron consolidando estructuras de poder sobre el espacio público.
La discusión volvió a encenderse a partir del testimonio de un trabajador que diariamente debe estacionar su vehículo en la zona de Obispo Pozo y Silva y avenida Caraffa.
«Desde las 8.30 hasta las 19 horas tengo que pagar estacionamiento. A 1.400 pesos por hora, termino poniendo cerca de 336 mil pesos al mes para venir a trabajar. Me parece una vergüenza. Es un robo al laburante», expresó.
El vecino cuestionó además la contraprestación que recibe a cambio del pago.
«Nadie cuida el auto, nadie hace nada. Es una calle donde nunca hubo naranjitas ni controles. Hoy simplemente te cobran», sostuvo.
Y agregó: «Los que les damos de comer al Estado somos castigados. Me parece vergonzoso que un trabajador tenga que destinar más de 300 mil pesos mensuales solamente para poder venir a cumplir con su trabajo».
Las críticas también apuntan al destino de los fondos y al crecimiento que han tenido las cooperativas vinculadas al sistema. Para distintos sectores opositores, el esquema actual terminó reemplazando una problemática por otra, sin resolver el conflicto de fondo que afecta a miles de automovilistas cordobeses.