Juan Carlos Pruvost: "Los vuelos de bautismo son una oportunidad para vivir la experiencia de volar"
El Aeroclub de Río Tercero abre sus puertas con una propuesta pensada para quienes alguna vez tuvieron curiosidad por saber qué se siente al volar en un avión pequeño y contemplar desde las alturas algunos de los paisajes más atractivos de la región.
El ingeniero Juan Carlos Pruvost, presidente de la Comisión del Aeroclub de Río Tercero, explicó que los vuelos de bautismo están destinados a todo público y se realizarán entre las 12 y las 19 horas, siempre sujetos a las condiciones meteorológicas.
“Mientras el clima lo permita, lo vamos a estar haciendo”, señaló Pruvost, quien anticipó que, de acuerdo con el pronóstico inicial, no se esperan inconvenientes meteorológicos para desarrollar la actividad.
Un vuelo sobre Almafuerte y el lago Piedras Moras
La experiencia tendrá una duración aproximada de 20 minutos, desde que los pasajeros suben al avión hasta el aterrizaje.
Pruvost detalló que el circuito se realizará a bordo de un avión Piper Archer, con capacidad para tres pasajeros por vuelo. El recorrido llegará hasta la zona de Almafuerte, donde la aeronave realizará una vuelta sobre el lago Piedras Moras, para luego regresar al Aeroclub de Río Tercero.
Así, quienes participen podrán experimentar no solamente la sensación de volar, sino también descubrir desde una perspectiva privilegiada el lago y el paisaje de la región.
No habrá reservas: los vuelos serán por orden de llegada
Pruvost aclaró un dato fundamental para quienes quieran participar: no se realizarán reservas previas.
Los interesados deberán acercarse directamente al Aeroclub de Río Tercero y los vuelos se irán organizando por orden de llegada, formando grupos de tres pasajeros.
“Lo importante es estar presente. No se puede reservar”, explicó el presidente de la Comisión.
El valor establecido es de $60.000 por persona.
Una experiencia también para los chicos
Los niños también podrán tener su primer encuentro con la aviación y vivir su propio “vuelo de bautismo”. En estos casos, Pruvost aclaró que los menores no vuelan solos, sino que deben hacerlo acompañados por una persona mayor.
La iniciativa se convierte así en una propuesta para compartir en familia y, especialmente, en una oportunidad para que muchos chicos puedan descubrir por primera vez la sensación de despegar, mirar por la ventanilla y observar desde el cielo lugares que habitualmente conocen desde tierra.
Veinte minutos en el aire, un recorrido sobre Almafuerte y el lago Piedras Moras y, para muchos, el recuerdo imborrable de su primera vez a bordo de un avión.