El Papa, el Cura Brochero y las sierras, protagonistas de una obra monumental
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Córdoba se prepara para recibir al papa León XIV y el arte urbano también se suma a los homenajes. En uno de los accesos a la ciudad, los muralistas Jael Airasca y Ariel Ocampo trabajan en una obra de 198 metros cuadrados que combina espiritualidad, historia e identidad cordobesa.
La intervención está ubicada en el cruce de avenida Colón y Circunvalación, un punto estratégico del recorrido previsto para la visita papal, y propone una composición que vincula al Pontífice con el legado del Cura Brochero y el paisaje serrano.
Un abrazo cordobés convertido en arte
En primer plano, el mural presenta a León XIV en actitud de saludo, con una expresión que transmite cercanía, contención y apertura.
Uno de los detalles más significativos de la obra es la incorporación del poncho que Córdoba le regalará al Santo Padre, cuyo diseño está inspirado en el tejido del artesano Eric Rojas.
La prenda se convierte así en un símbolo del abrazo con el que la provincia recibirá al Pontífice, integrando la tradición artesanal cordobesa con el acontecimiento religioso.
Detrás de la figura papal, las sierras cordobesas aparecen iluminadas por los colores del atardecer. En ese escenario se destaca el Cura Brochero montado en su mula, una imagen que remite a sus incansables recorridos por los caminos serranos para acercar educación, salud y asistencia a las comunidades más alejadas.
La presencia del santo cordobés aporta una dimensión histórica y espiritual a la obra, que busca conectar el pasado con el presente.
“Estamos sorprendidos y agradecidos por toda la repercusión”
En una entrevista con Ivana Ferrucci, los muralistas expresaron su satisfacción por la respuesta que está generando la intervención artística.
“Estamos sorprendidos y agradecidos por toda la repercusión y el impacto que esta obra provocó en la gente. Y honrados de participar de este evento multitudinario que pasará en Córdoba. Además que el arte urbano represente todo esto”, señalaron.
Para Airasca y Ocampo, el proyecto representa una oportunidad de llevar el arte urbano a un acontecimiento de trascendencia histórica, transformando un espacio de circulación cotidiana en un lugar de encuentro con la cultura y la espiritualidad.
Una postal que quedará después de la visita
Mientras Córdoba ultima los preparativos para recibir a León XIV los días 9 y 10 de noviembre, el mural comienza a convertirse en una de las imágenes que anticipan su llegada.
Con sus 198 metros cuadrados, la obra no solo celebra la presencia del Pontífice, sino que también pone en valor la identidad cordobesa, representada por sus sierras, sus tradiciones artesanales y la figura del Cura Brochero.
Una intervención que busca trascender los días de la visita y permanecer como testimonio artístico de un acontecimiento histórico para Córdoba.