Dante Moyano de Orly, calienta motores para el Espectáculo Mayor del Cuarteto, con un divertido ping pong
Hay artistas que arriba del escenario transmiten música. Y después están los que transmiten historia, pasión y una manera de vivir el cuarteto. Ahí aparece Dante Moyano, una de las voces más reconocidas y queridas del género popular cordobés, líder de Grupo Orly, una banda histórica que marcó generaciones con canciones bailables, románticas y bien fiesteras.
Con décadas de escenarios recorridos, bailes inolvidables y clásicos que siguen sonando en cada fiesta cuartetera, Orly mantiene intacta esa esencia que lo convirtió en una marca registrada del tunga tunga cordobés. Y Dante, siempre frontal, carismático y auténtico, volvió a demostrarlo en un divertido ping pong realizado por la periodista Ivana Ferrucci, donde hubo humor, sinceridad y mucho sabor cuartetero.
Entre nombres pesados del ambiente como Toro Quevedo, Fernando Bladys, Germain y Sandro, Dante no esquivó ninguna pregunta.
Cuando le consultaron quién es “el más fachero”, respondió sin vueltas: “Fernando”.
Sobre quién hizo más plata en el cuarteto, tiró un sincero: “No lo sé”.
Y cuando llegó una de las preguntas más picantes —“¿Quién se tendría que haber retirado?”—, el cantante dejó una frase que resume perfectamente el sentimiento de quienes viven el cuarteto desde el corazón:
“Cuando amás algo no lo dejás… y uno ama esta profesión”.
La respuesta generó aplausos y refleja el espíritu de toda una generación de artistas que siguen subiéndose a los escenarios con la misma energía de siempre, defendiendo un género que forma parte de la identidad cultural de Córdoba.
En otro tramo del ping pong, Ivana Ferrucci preguntó quién era el más tacaño del ambiente. Dante, entre risas, evitó entrar en polémicas: “Ninguno”.
Con humildad, trayectoria y una vigencia admirable, Dante Moyano continúa siendo una referencia indispensable del cuarteto cordobés. Y Orly, lejos de bajar la persiana, sigue demostrando que la música popular no entiende de modas cuando hay canciones que ya forman parte de la memoria afectiva de la gente.