Con apenas 10 años, Socotroquín ya hace reír al público y mantiene viva una tradición circense de seis generaciones
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Tiene apenas 10 años, pero cuando se encienden las luces de la pista se transforma en Socotroquín, un payaso que ya conquistó el cariño del público. Nació y creció en el Circo Jurassic Gueorgue y representa la sexta generación de una familia circense, una tradición que lleva en la sangre y que vive con orgullo.
En diálogo con Ivana Ferrucci, el pequeño artista contó cómo es crecer entre caravanas, funciones y aplausos.
—Sos muy chico y ya trabajás en el circo. ¿Cómo comenzó esta historia?
—Nací y me crié en el circo. Toda mi familia es de circo. Soy la sexta generación.
Para Socotroquín, la carpa es mucho más que un escenario: es su casa. Allí aprendió a caminar, a jugar y también a descubrir el oficio que apasionó a sus padres, abuelos y bisabuelos.
—¿Qué hacés dentro del espectáculo?
—Soy payaso, hago cama elástica, participo en el Globo de la Muerte y también toco el saxofón y la trompeta.
Su versatilidad sorprende. A pesar de su corta edad, ya forma parte de varios números del espectáculo y demuestra que la formación de un artista circense comienza desde muy temprano, siempre acompañada por la experiencia y el aprendizaje familiar.
—Muchos chicos sueñan con ser futbolistas o cantantes. ¿Vos qué soñás para el futuro?
—Si volviera a nacer, volvería a elegir la vida de circo.
La respuesta llega sin dudar y refleja el profundo amor que siente por una forma de vida que implica viajar constantemente, adaptarse a nuevas ciudades y mantener viva una tradición centenaria.
—¿Y cómo hacés con la escuela?
—Voy a la escuela.
Como tantos hijos de familias itinerantes, Socotroquín combina los estudios con los ensayos y las funciones, demostrando que la vida artística también exige compromiso, disciplina y responsabilidad.
Mientras muchos niños de su edad disfrutan de los videojuegos o las redes sociales, él espera el momento de salir a escena para arrancar una sonrisa al público. En cada función del Circo Jurassic Gueorgue, el pequeño payaso confirma que el circo sigue encontrando en las nuevas generaciones a sus mejores herederos.
Con su simpatía, su talento y una pasión que parece no tener límites, Socotroquín representa el presente y el futuro de una de las tradiciones más queridas del espectáculo popular: esa que convierte la pista en un lugar donde la emoción, la risa y el asombro siguen siendo protagonistas.