Estrenos de cine en Córdoba
RESEÑA: «LA HORA DE LA DESAPARICIÓN»
El terror ha estado experimentando un resurgimiento muy interesante, con películas como La Sustancia, Together: Juntos hasta la muerte, Haz que regrese (de los mismos creadores de Hablame) y ahora con La hora de la desaparición, que es una película con un estilo retro y una historia que comienza como un episodio de True Detective, pero después se convierte en una pesadilla que se va volviendo más oscura.
La historia nos lleva a un pequeño pueblo en Estados Unidos llamado Maybrook, un pueblo con grandes casas, jardines bien cuidados, familias felices y un nivel de seguridad que permite que los niños caminen solos a casa sin que los padres tengan que preocuparse por ellos.
Pero todo eso cambia una madrugada en la que 17 niños desaparecen sin dejar rastro. Desesperados por respuestas, los padres acusan a la maestra de los niños de haberles hecho algo, mientras las autoridades intentan, sin mucho éxito, descifrar qué sucedió y por qué todos esos niños salieron de casa solos, a la misma hora y corriendo en una posición extraña.
La pelicula apuesta por un terror basado en la tensión y las dudas, en los juegos psicológicos y en presentar un giro que lo cambia todo. Juega entre lo real y lo sobrenatural, tiene escenas de violencia gráfica (bastante sangrientas) y algunos elementos de comedia que demuestran que, ante el miedo, también podemos reírnos de cosas terribles, en especial cuando se manejan de la forma correcta dentro de una historia. Hay elementos absurdos que se agregan para generar este balance entre el miedo y la risa, y que funcionan muy bien.
Hay un elemento extraño en todo esto (en la música, los personajes, la postura en la que los niños corren y hasta en expresiones faciales), que está ahí para que te sientas tenso desde que abre la película, con una narración que es extrañamente inquietante, hasta los últimos momentos en los que todo “se resuelve”.
Es un terror que no se basa en saltos y sustos, aunque hay algunos, sino en contar una historia que te hace dudar de todo lo que crees que es posible, que te lleva a saltar a conclusiones, y que después rompe con todo eso. Y sí, verla en el cine es una buena decisión, porque la oscuridad de la sala y la tensión colectiva que se acumulan ayudan a crear una gran experiencia.
17 niños de una sola clase desaparecieron sin dejar rastro y nadie en Maybrook se podría haber imaginado la razón.
CALIFICACIÓN: ↗️↗️↗️↗️
RESEÑA: «OTRO VIERNES DE LOCOS»
Han pasado 22 años desde que la familia Coleman nos hizo reír con una loca aventura en la que la madre era la hija, y la hija, la madre. Aunque no fue la primera adaptación de Disney, Un viernes de locos se convirtió en una película de culto para quienes crecieron a principios del milenio. Ahora, Lindsay y Jamie regresan con una nueva historia que gira en torno a una abuela, una madre y dos hijas que no se llevan nada bien, en una nueva y caótica aventura digna de llamarse «Otro viernes de locos”.
La película en sí transmite un poderoso mensaje: el tiempo avanza, y cada persona lo percibe y enfrenta de manera diferente. Algunas cambian para bien o para mal, otras se abren a nuevos desafíos, y algunas se aferran a lo conocido. Lo que para unos fue fuente de felicidad, para otros pudo ser motivo de amargura.
A partir de esta premisa, la cinta ofrece resolución a varios personajes que no la tuvieron en la primera entrega. Se retoma el amor de Jake, la historia del profesor Bates e, incluso sin profundizar demasiado, se vislumbra el cierre emocional para personajes como Ryan, Harry, Maddie y Peg, cerrando algunos cabos sueltos que habían quedado pendientes.
La evolución psicológica de Anna y Tess es sorprendentemente profunda en comparación con lo mostrado en la película anterior. Ambas demuestran una mayor comprensión mutua, aceptan los cambios que han vivido y se mantienen constantemente atentas la una a la otra. Lo aprendido en la primera cinta sigue presente, y se nota que el guionista lo entendió y lo respetó, dando continuidad al crecimiento emocional de los personajes.