Septiembre 2026

Crearon una inteligencia artificial que anticipa hasta cuatro años el deterioro en adultos mayores: cómo funciona

La Inteligencia Artificial ya no espera a que el cuerpo se enferme para detectar que algo anda mal. Un desarrollo argentino busca adelantarse al deterioro, identificar los puntos más vulnerables y advertir sobre posibles riesgos antes de que aparezca cualquier síntoma.

El sistema acaba de recibir reconocimientos internacionales y fue distinguido por la ONU por su aporte a la salud y el bienestar de los adultos mayores.

Se trata de AVIA, siglas de Algoritmo de Validación de Independencia y Autonomía, un sistema desarrollado por la Fundación Cuidados de Salud que permite predecir con hasta cuatro años de anticipación el riesgo de que una persona mayor desarrolle un cuadro de fragilidad.

La herramienta se entrenó con más de 20 años de datos longitudinales sobre envejecimiento y en las pruebas realizadas hasta ahora, logró una sensibilidad cercana al 75% para detectar a las personas con mayor riesgo de desarrollar determinados problemas de salud.

El sistema apunta a cambiar un patrón habitual de la atención sanitaria, ya que muchas veces, la intervención llega cuando el deterioro es evidente. Una caída, una internación, la pérdida de movilidad o la dificultad para realizar tareas cotidianas suelen marcar ese punto de quiebre. La propuesta busca adelantarse a ese momento y detectar señales de riesgo cuando todavía hay margen para actuar.

Para anticiparse al deterioro, el algoritmo combina variables de salud, capacidad funcional y contexto social y las convierte en una estimación personalizada del riesgo a perder autonomía. El resultado permite identificar distintos niveles de vulnerabilidad y orientar medidas preventivas cuando todavía no aparecieron las dolencias recurrentes.

«Partimos de 97 variables posibles y llegamos a 17 predictores: edad, sexo, nivel socioeconómico, salud autopercibida, diabetes, enfermedad cardíaca, artritis, enfermedad pulmonar, depresión, dolor crónico, dificultad para tareas cotidianas, tabaquismo, alcohol, actividad física e IMC. Casi todo se obtiene por autorreporte, sin estudios de laboratorio», explica Gril, director del proyecto.

Estimación de riesgo cotidiano

Se puede consultar de forma gratuita.

El aporte de AVIA está en convertir información de la vida cotidiana en indicadores útiles para planificar el cuidado. Así, las personas, sus familias y los equipos de salud disponen de una referencia objetiva para definir estrategias de seguimiento y prevención ajustadas a cada caso.

Otra ventaja es su baja exigencia de infraestructura: la evaluación puede realizarse desde cualquier navegador y como se basa en variables de autorreporte, puede completarla la propia persona, un familiar, un cuidador o un integrante del equipo de salud. Incluso puede hacerse antes de una consulta, sin que el profesional tenga que interactuar directamente con la inteligencia artificial.

“Su capacitación se concentra en interpretar el resultado, usar la estratificación de riesgo y definir el circuito asistencial de cada grupo. En una implementación institucional, lo central no es instalar el software sino decidir a quién evaluar, cuándo, quién revisa los resultados y qué intervención corresponde”, indica Gril.

Como ocurre con cualquier herramienta predictiva utilizada en salud, el desempeño del modelo requiere una supervisión continua que permita detectar posibles desvíos y garantizar que las recomendaciones mantengan su confiabilidad en distintos entornos clínicos y poblaciones.

«Para el sistema de salud, logra estratificar a miles de personas y concentrar recursos limitados donde más se necesitan. Con un umbral de riesgo del 5%, seleccionaba a 356 de cada 1.000 para una evaluación geriátrica profunda, detectaba cerca del 81% de los casos futuros de fragilidad y reducía las evaluaciones un 64%«, desglosa Sebastián Gatti, de la dirección clínica del proyecto.

El modelo se construyó a partir del Health and Retirement Study (HRS) de Estados Unidos, con 8.596 personas sin fragilidad al inicio, de las cuales 655 la desarrollaron en cuatro años. La muestra se dividió en un grupo para entrenar el algoritmo y otro, independiente, para validarlo.

En la validación interna sobre 2.809 individuos, AVIA mostró una alta capacidad para distinguir entre quienes desarrollarían fragilidad y quienes no (AUC 0,83). Con un umbral de riesgo del 5%, identificó el 81,2% de los casos y alcanzó un valor predictivo negativo del 97,8%; al elevar el umbral al 10%, la especificidad aumentó al 83,9%.

«No existe una única precisión: el punto de corte puede priorizar sensibilidad, para detectar a más personas en riesgo, o especificidad, para reducir evaluaciones. Hoy contamos con una validación interna sólida en la cohorte HRS y un piloto en el Hospital Piñero; el próximo paso es la validación externa en nuevas poblaciones», señala Gerardo Sosa, del área de desarrollo tecnológico.

En un contexto de envejecimiento poblacional, el desafío trasciende el aumento de la expectativa de vida: el objetivo es que las personas conserven durante más tiempo su independencia y calidad de vida. En ese marco, AVIA utiliza inteligencia artificial predictiva para estimar el riesgo de fragilidad y pérdida de autonomía a partir de patrones detectables en la información disponible.

«La inteligencia artificial no reemplaza el criterio del profesional ni toma decisiones por su cuenta. Su función es alertar tempranamente para que el equipo de salud pueda actuar a tiempo, ya sea con un tratamiento, rehabilitación, acompañamiento en el hogar o controles más frecuentes», sostiene Gril.

AVIA está disponible de manera gratuita en avia.cuidadosdesalud.org.ar. Para instituciones, la Fundación propone acuerdos, pilotos e integraciones en atención primaria, telemedicina o gestión poblacional, sin que esto implique un costo para las personas que lo utilizan.

El equipo del proyecto busca ahora ampliar la validación en distintas poblaciones, fortalecer la evidencia científica sobre su desempeño e impulsar experiencias piloto que permitan integrar esta tecnología en programas de prevención, atención primaria y seguimiento de personas mayores.

Reconocimiento internacional

Gerardo Sosa, Fernando Gril y Dr. Sebastián Gatti, los desarrolladores.

El desarrollo recibió recientemente un reconocimiento internacional por su aporte a la prevención en salud. AVIA fue distinguido en Ginebra y obtuvo el respaldo de organismos vinculados al sistema de Naciones Unidas, un hito que posiciona a la iniciativa argentina entre las aplicaciones de inteligencia artificial orientadas a anticipar riesgos sanitarios y promover un envejecimiento más saludable.

“El verdadero potencial de la inteligencia artificial en salud no está solamente en automatizar lo que ya hacemos. Está también en permitirnos ver antes lo que hoy vemos demasiado tarde”, afirma Gril.

El premio y el diploma fueron recibidos en la ciudad suiza con la colaboración de la Misión Permanente de la República Argentina ante los Organismos Internacionales. Para los responsables del proyecto, la distinción representa una validación externa del enfoque adoptado y refuerza el interés por impulsar nuevas experiencias de implementación en ámbitos sanitarios y comunitarios.

SL