Febrero 2025

La inteligencia artificial va por los trabajos de oficina: el jefe de IA de Microsoft anticipa un desempeño “humano” en 18 meses

La inteligencia artificial vuelve a poner en jaque al trabajo de oficina. En una entrevista con el diario británico Financial Times, Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, aseguró que en apenas 18 meses la IA podría alcanzar un nivel de desempeño “humano” en la mayoría de las tareas profesionales de oficina.

El pronóstico es contundente: casi todo lo que implique “sentarse frente a una computadora” sería automatizable en el corto plazo. Contabilidad, derecho, marketing y gestión de proyectos figuran entre las áreas más expuestas, según el ejecutivo, lo que se conoce como trabajos de «collar blanco».

La advertencia se suma a una ola de declaraciones de líderes tecnológicos que anticipan una transformación radical del empleo calificado.

Suleyman atribuye ese salto a la evolución exponencial de la capacidad de cómputo. A medida que los modelos se vuelven más potentes, afirma, podrán programar mejor que la mayoría de los desarrolladores humanos y ejecutar tareas complejas con mínima supervisión.

Su misión al frente del área de IA de Microsoft, dijo, es avanzar hacia una “superinteligencia” y reducir la dependencia tecnológica de la compañía respecto de terceros.

El discurso no es aislado. En los últimos meses, ejecutivos como Dario Amodei, CEO de Anthropic, advirtieron que la IA podría eliminar hasta la mitad de los empleos de nivel inicial en oficinas. También Elon Musk sostuvo que la llamada inteligencia artificial general, capaz de igualar o superar la inteligencia humana, podría llegar antes de lo previsto.

Entre la promesa y los datos

Microsoft Copilot, inteligencia artificial de Microsoft. (Foto: Microsoft)

Sin embargo, la evidencia empírica todavía muestra un escenario más matizado. Un informe reciente de Thomson Reuters reveló que abogados, contadores y auditores utilizan IA sobre todo para tareas puntuales, como revisión documental o análisis rutinario. Las mejoras de productividad existen, pero son marginales y no indican, por ahora, un reemplazo masivo.

Incluso hay resultados contraintuitivos. Un estudio del instituto independiente Model Evaluation and Threat Research encontró que desarrolladores de software asistidos por IA tardaron en promedio un 20% más en completar ciertas tareas. En lugar de acelerar el trabajo, la tecnología introdujo fricciones y nuevas instancias de supervisión.

En términos macroeconómicos, el impacto parece concentrado en el propio sector tecnológico. Según datos citados por analistas de mercado, los márgenes de ganancia de las grandes empresas tech crecieron más de 20% hacia fines de 2025, mientras que el resto del índice bursátil amplio prácticamente no mostró variaciones atribuibles a la IA.

Aun así, empiezan a verse señales de ajuste. La consultora Challenger, Gray & Christmas estimó que alrededor de 55.000 despidos en 2025 estuvieron vinculados de algún modo a la automatización con IA.

Aunque no lo atribuyó directamente a esa causa, Microsoft recortó el año pasado 15.000 puestos de trabajo, en medio de una reestructuración interna orientada a “reimaginar” su estrategia en la nueva era tecnológica. Y se planean más recortes.

El mercado también reaccionó con volatilidad. Acciones de empresas de software sufrieron fuertes caídas ante el temor de que los nuevos sistemas de IA autónoma reemplacen parte del negocio tradicional de software como servicio.

La gran incógnita es si el pronóstico de Suleyman refleja una disrupción inminente o una proyección optimista propia de una industria que compite por liderar la próxima ola tecnológica.

Por ahora, la inteligencia artificial parece más una herramienta de apoyo que un sustituto total. Pero si los tiempos que anticipan los CEOs se cumplen, el debate sobre el futuro del trabajo dejará de ser teórico mucho antes de lo que muchos imaginan.

Musk y el “fin” de la programación tradicional

Elon Musk, dueño de X (Twitter), SpaceX y Tesla. Foto: EFE

A las advertencias sobre el empleo en oficinas se suma una predicción aún más específica. Elon Musk aseguró que la programación como profesión podría “prácticamente terminar” hacia fines de 2026, a medida que los sistemas de inteligencia artificial sean capaces de generar código directamente en lenguaje máquina, sin pasar por lenguajes escritos por humanos.

En un video que circuló en redes sociales, el CEO de Tesla y SpaceX sostuvo que antes de que termine este año muchas personas ya no necesitarán “molestarse en programar”, porque los modelos de IA podrían producir código binario más eficiente que el generado por compiladores tradicionales.

En su visión, la IA podría saltear por completo el proceso clásico de desarrollo: escribir en C++ o Python, compilar y luego traducir a instrucciones entendibles por la máquina.

La afirmación llega en un momento en que las grandes tecnológicas profundizan el uso de herramientas de asistencia para desarrolladores. Microsoft pidió recientemente a sus ingenieros que prueben Claude Code junto con GitHub Copilot, mientras que Nvidia habilitó a sus empleados el uso de Codex, el sistema de generación de código de OpenAI.

Estas plataformas hoy funcionan como copilotos: sugieren fragmentos de código, corrigen errores y aceleran tareas.

La diferencia en el planteo de Musk es de escala. No habla de asistencia sino de reemplazo. Si los modelos comienzan a producir binarios optimizados sin intervención humana directa, el rol del programador podría desplazarse desde escribir código hacia definir problemas, supervisar resultados y auditar salidas generadas por IA.

Por ahora, la mayoría de la comunidad técnica ve a estas herramientas como potenciadores de productividad más que como sustitutos totales. Pero el calendario que propone Musk —apenas meses para un cambio estructural— vuelve a encender el debate sobre si la revolución de la IA será gradual o abrupta para una de las profesiones más emblemáticas de la economía digital.

“El mundo está en peligro”: renuncia y alerta desde el corazón de la seguridad en IA

Mrinank Sharma, exjefe de seguridad de Anthropic. (Fuente: mrinanksharma.net)

La advertencia de Mustafa Suleyman se produce en paralelo a otra señal inquietante dentro de la industria. Esta semana renunció Mrinank Sharma, hasta ahora responsable del área de “safeguards” —mecanismos de mitigación de riesgos— en Anthropic, una de las compañías más influyentes en el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial.

En una carta pública difundida en la red social X, Sharma escribió que “el mundo está en peligro”, no solo por la IA sino por “una serie de crisis interconectadas” que avanzan en simultáneo. El mensaje superó el millón de visualizaciones en pocas horas y reavivó el debate sobre las tensiones internas en las empresas que lideran la carrera por la IA generativa.

Doctor en aprendizaje automático por la Universidad de Oxford, Sharma encabezaba un equipo dedicado a investigar cómo prevenir usos dañinos de los modelos, desde el potencial bioterrorismo asistido por chatbots hasta fenómenos más sutiles como la “complacencia algorítmica”, cuando los sistemas tienden a validar en exceso a los usuarios.

En un estudio reciente, advirtió que el uso intensivo de asistentes conversacionales puede contribuir a distorsionar percepciones de la realidad, especialmente en temas vinculados a relaciones personales y bienestar.

En su carta también dejó entrever tensiones entre los valores declarados por las compañías y las decisiones prácticas que toman bajo presión competitiva. “Vemos acercarse un umbral donde nuestra sabiduría debe crecer al mismo ritmo que nuestra capacidad de afectar el mundo”, escribió.

La salida de Sharma se suma a otras rupturas en el sector. En OpenAI, por ejemplo, el equipo de Superalignment fue desmantelado en 2024 tras la renuncia de investigadores clave que plantearon diferencias sobre prioridades y gobernanza.

SL