89 años antes de los eventos de Game of Thrones, antes de las luchas de poder en un continente crudo, en donde la magia escasea, los dragones están muertos y los pretendientes al trono se multiplican, hubo una época de paz. La desastrosa guerra civil entre Targaryens, la Danza de Dragones (narrada en La casa del dragón), ya había pasado, y los Siete Reinos se encontraban en un momento de gran estabilidad política. Fue en ese contexto que el escritor George R. R. Martin decidió ambientar una historia diferente, adaptada más tarde por HBO Max como El Caballero de los Siete Reinos, cuya primera temporada concluirá el próximo domingo 22 febrero.
“Tuve la idea de escribir una precuela, situada antes del comienzo de Game of Thrones. Y quería escribir sobre un torneo. Siempre amé a los caballeros, la caballería y las justas”, contó Martin a The Hollywood Reporter en una entrevista reciente. Era el año 1998 y el escritor de ciencia ficción Robert Silverberg lo convocó para participar con un relato propio para su antología Legends, junto a reconocidos colegas como Stephen King o Ursula K. Le Guin. La única condición era que fuera original y que transcurriera en un universo ficcional propio.
En aquel entonces, Martin todavía no era la estrella mundialmente reconocida de hoy. De niño, no conoció más allá de las cinco cuadras de Nueva Jersey, en donde ya creaba historias que explicaban las muertes de sus mascotas tortugas, imaginándolas como señores feudales que se asesinaban entre sí.
Luego, comenzó a escribir profesionalmente cuentos y novelas de ciencia ficción y fantasía en los ’70, para después probar suerte en la televisión, trabajando en guiones. Pero no fue hasta 1996, cuando publicó la primera novela de Canción de hielo y fuego, Game of Trones, que comenzó a encontrar el rumbo por el cual se haría más conocido.
Mientras escribía Choque de reyes, el segundo libro de la saga, Martin concibió la historia de un caballero y su escudero, Dunk y Egg, cuyas aventuras estarían lejos de las altas casas y las cortes reales, con un enfoque más terrenal y humano. A diferencia de sus otras novelas, la historia no sería relatada mediante múltiples puntos de vista, sino de una manera más contenida y cálida.
A dicho relato inicial escrito para la antología, El caballero errante, le siguieron La espada leal, publicado en 2003, y El caballero misterioso, publicado en 2010. Aquellas historias concatenadas, adaptadas también a formato cómic por Ben Avery y Mike S. Miller, funcionan de manera autoconclusiva pero siguen cierta historia mayor. Leyéndolas, el lector entiende cómo el caballero errante Dunk y su joven escudero Egg pasarían a ser conocidos años más tarde, respectivamente, como el Lord Comandante de la Guardia Real, Ser Duncan el Alto, y el rey Aegon IV.

De la página a la pantalla
Ira Parker, un joven guionista de 41 años, es un declarado amante de la obra de Martin, y ya se desempeñó como escritor de un capítulo de La casa del dragón. Fue convocado por la directora de drama de HBO, Francesca Orsi, con un simple mail: “¿Qué pensás de Dunk y Egg?”.
Pronto, se vio inmerso en el desarrollo de la serie, cuya primera temporada adaptaría el relato El caballero errante. Bajo la asesoría de Martin, decidió hacer un show lo más fiel posible a sus fuentes, aunque con la posibilidad de tener cierto margen de juego con el material de origen.
Le añadió así un componente clave a la narrativa original: el humor. Para mantener vivo un universo, las diferentes obras que lo componen deben variar en tono, y para alejarse así del estilo mayoritariamente solemne y trágico de Game of Thrones y de La casa del dragón, Parker optó por uno más ligero y cómico, tal vez similar al de la clásica película Corazón de caballero, de Brian Helgeland, aunque no exento de drama.
El resultado fue una serie más pequeña en escala que sus predecesoras, con capítulos de entre 30 y 40 minutos, y con el enfoque puesto no tanto en la multitud de personajes y en enormes despliegues bélicos, sino en el vínculo entre Dunk y Egg. O, como lo resumió George Martin: “Aquí no hay dragones ni grandes batallas. Hay un campo, muchas tiendas de campaña y algunos caballos”.

Un intrincado árbol genealógico
Si bien El Caballero de los Siete Reinos varía en tono con respecto a la saga principal, tiene múltiples enlaces tanto con la otra precuela, La casa del dragón, como con Game of Thrones.
Sin ir más lejos, en la cuarta temporada de Game of Thrones, Joffrey Lannister hojeaba el Libro Blanco, el archivo de las historias de cada miembro de la Guardia Real, ante la mirada de su tío (padre) Jaime, y se sorprendió con una risita: “Cuatro páginas para Ser Duncan ‘El alto’. Era un gran hombre”.
El pasado de Dunk se va revelando poco a poco, y como se vio en el quinto capítulo, su origen fue humilde, lejos de los linajes reales: un chico huérfano proveniente de Desembarco del Rey, del barrio pobre y marginado de Lecho de Pulgas. Tras ser defendido por Ser Arlan en una pelea que terminó con la muerte de su amiga Rafe, comenzó su periplo como escudero del caballero errante.

Pero Egg sí esconde un linaje real. Su calvicie otrora fue de cabellos dorados, y es que como fue descubierto en el tercer capítulo, no es ni más ni menos que Aegon Targaryen, conocido años más tarde como Aegon V o Aegon el Improbable, cuando ascendió al trono. El mote que adquirió sintetiza bien su historia: nació como el cuarto hijo de un cuarto hijo, por lo que su llegada a la corona era realmente improbable.
Tataranieto de Rhaenyra y Daemon Targaryen, interpretados por Emma D’Arcy y Matt Smith en La casa del dragón, tenía delante suyo en la línea de sucesión a sus tres tíos, cuatro primos, su padre y sus tres hermanos mayores, pero una serie de circunstancias desafortunadas lo llevarían al Trono de Hierro.
El golpe inicial fue que su tío, el príncipe Baelor, el primero en la línea de sucesión, murió en el Juicio de los Siete durante el Torneo de Vado Ceniza, relatado en el magistral quinto capítulo de la serie. Luego, la llamada Gran Epidemia Primaveral acabó con la vida del por entonces rey Daeron II, junto a varios de sus descendientes, por lo que su segundo hijo, Aerys I, lo sucedió.
Cuando este falleció sin descendencia alguna, y con la muerte de su hermano Rhaegel y de los hijos de este, Aelor y Aelora, fue sucedido por Maekar I, interpretado en la serie por Sam Spruell. Su hijo Daeron (Henry Ashton en la serie) murió por una peste y el hermano de este, el terrible Aerion (interpretado por Finn Bennett), falleció al beber una copa de fuego valyrio, creyendo que así se transformaría en un dragón.
Finalmente, el tercer hijo, Aemon Targaryen, había sido enviado a Antigua de joven, con la idea de evitar conflictos por haber tantos potenciales herederos. Cuando fue el siguiente en línea, rechazó la oferta, y decidió unirse a la Guardia de la Noche por temor a ser utilizado en una conspiración para usurpar el trono de su hermano. Allí, en el Muro, aparece en Game of Thrones, décadas después, interpretado por un anciano Peter Vaughan. Se convocó un Gran Consejo y se decidió que el mejor pretendiente al trono era Aegon.
Por otro lado, Lyonel Baratheon, el guerrero que acompaña a Dunk en el Juicio de los Siete, es nada más ni menos que el bisabuelo de Robert Baratheon, el rey de los Siete Reinos al inicio de Juego de tronos. Y la rebelión ya estaba en las venas de la familia, porque así como este último promovería años después el suceso que terminaría con el exterminio de la mayor parte de los Targaryen y con el comienzo de su reinado, el mismo Lyonel tuvo una breve rebelión, provocada por la negativa de un Targaryen a casarse con su hija, hasta que el mismo ser Duncan lo derrotó en combate singular.
A pesar de ser próspero y justo, el gobierno de Aegon V terminó de la forma más sangrienta y delirante. Su obsesión por revivir a los dragones en sus últimos años, con el fin de forzar a los grandes señores a aceptar sus reformas, lo llevó a querer realizar un peligroso ritual con fuego valyrio que terminó con su muerte, la de su hijo primogénito y la del mismo ser Duncan.
Una vida de historias (y más por venir)

Aún sin concluir siquiera Canción de hielo y fuego, con el sexto volumen inconcluso tras más de 15 años desde la publicación de Danza de dragones, George Martin desea escribir más historias de Dunk y Egg, con varias ideas bajo la manga.
“Tengo que plasmarlas en papel. Empecé a escribir dos en distintos momentos del año pasado. Una está ambientada en Invernalia y la otra en las Tierras de los Ríos”, declaró recientemente.
Por su parte, Ira Parker confesó que George R. R. Martin le contó 12 de esas ideas, las cuales atraviesan toda la existencia de Dunk y Egg. Su deseo, pese a que HBO Max querría adaptar solo las tres novelas cortas publicadas hasta el momento, es hacer un total de 12 temporadas en el lapso de 30 años. Así, seguiría de cerca a los personajes mientras sus actores crecen, cubriendo la totalidad de sus vidas. De cumplirse su sueño, Dunk y Egg nos acompañarían por mucho tiempo.