Marzo 2025

AC/DC: La despedida de la Argentina fue con fiesta y cumpleaños feliz

Después de dos noches explosivas que marcaron el regreso de la banda al país tras más de una década, AC/DC volvió a llenar River en la tercera y última fecha de su paso por la Argentina, en el marco de la gira Power Up Tour, una despedida cargada de clásicos y emoción que tuvo además el especial festejo de los 71 años de Angus Young, el legendario guitarrista de la banda.

Fue una jornada especial desde el principio. Desde las tres de la tarde, llegar a River fue una odisea. Los fans se prepararon desde temprano para despedir a AC/DC, tal vez para siempre. ¿Habrá oportunidad de que regresen al país? ¿Habrá otra gira mundial? ¿O deberemos resignarnos a que la noche de este martes sea la última en el país, la que quede en la retina de los afortunados que pudieron estar en Núñez?

Cierto que las tres noches fueron especiales. La del 23 de marzo, por ser la primera y marcar el reencuentro de AC/DC con su público. La del 27, la de la lluvia épica, con músicos y fanáticos mojados y felices. Y la de este 31, por el cierre y por el «cumpleaños feliz» para Angus Young, el hombre del eterno uniforme escolar, con su saquito y sus pantalones cortos.

Los fanáticos argentinos esperaban este reencuentro después de la primera visita de la banda en octubre de 1996 con el Ballbreaker Tour y de su recordado regreso en diciembre de 2009 con el Black Ice Tour, cuando ofrecieron tres funciones agotadas en River que luego quedaron inmortalizadas en el álbum y DVD Live at River Plate. Esta vez, 17 años después, el último show volvió a convertir al Monumental en una fiesta de alto voltaje, a pesar del calor y la humedad de la noche porteña.

AC/DC en River. Angus Young, guitarra y alma, y Brian Johnson. Una dupla que ya lleva 46 años activa y que todavía puede deslumbrar al público local. Foto: Prensa DF

Como en las noches anteriores, la previa estuvo amenizada por la banda argentina Eruca Sativa, muy bien recibida por el público, al igual que The Pretty Reckles, el grupo que AC/DC eligió para que los teloneara.

Luego de ellos, un poco de grabaciones con temas de Black Sabbath y de Ozzy Osbourne en plan solista, que ayudaron a que la temperatura de River subiera aún más allá de los 30 grados de la noche. Muchos en la audiencia lucían los Red Devils Horns, esos cuernitos luminosos y colorados que en 2009 regalaban y hoy forman parte del merchandising oficial del tour (y no tan oficial, también, ya que se los podía comprar a los numerosos vendedores ambulantes en la inmediaciones).

A las 21, clavadas, las pantallas de River proyectaron el clásico video de apertura que acompaña cada gira de la banda, esta vez adaptado con un auto que, a toda velocidad, llegaba hasta el Monumental. Entonces apareció el cumpleañero, con su vestimenta verde, ya conocida por todos, y gorrito jamaiquino, para disparar el riff de If You Want Blood (You’ve Got It). A su lado, Brian Johnson salió vestido completamente de negro, con su clásica camisa sin mangas y la inseparable gorra que ya es una marca registrada de la banda.»¡Qué tal Buenos Aires!. ¿Cómo les va?», saludó Johnson una vez concluida esa ráfaga rockera inicial.

La noche continuó enseguida con Back in Black, uno de los himnos más celebrados de su repertorio. Apenas sonaron los primeros acordes, las más de 80 mil personas presentes estallaron en un coro unánime que acompañó a Johnson de principio a fin, como si el tiempo no hubiera pasado. Antes de que acometieran con el tercero, Demon Fire, el público comenzó a cantar el feliz cumpleaños al guitarrista, sin que Angus Young se diera por enterado.

En Thunderstruck, la quinta canción, emularon una tormenta eléctrica y el calor hizo que Angus ya anduviera sin blazer ni el particular gorro de este tercer show. Stevie, el sobrino de los Young que reemplaza al fallecido Malcom Young, hizo el trabajo de su tío, en la característica guitarra rítmica. Su ubicación, junto a la del bajista Chris Chaney y el baterista Matt Laug, es en el histórico fondo imperturbable de la banda, la mismísima sala de máquinas.

La campana de

Cuando las luces se apagaban, el campo se convertía en un mar de lava por los cuernitos rojos. Una verdadera autopista al infierno, parafraseando a la propia banda. En Hell’s Bells, aquel himno de 1980 incluido en el álbum Back in Black, baja otra vez la icónica campana. No es una sorpresa, pero tampoco un cliché aburrido: es el rito que sus electrificados fans esperan como un maná de acero que aterriza desde el cielo. La campana, cómo no, lleva el logo de AC/DC.

Lista de temas, solidez y famosos

No hubo mucho que quejarse de la lista de temas, ya que AC/DC va fuerte y al medio y no le esquiva a sus hits. Cubrió todas las épocas del grupo, incluso el siglo XXI con Stiff Upper Lip, aunque ya haya pasado un cuarto de siglo de aquel single.

Hasta Tete (bajista de La Renga, inalterable look de jardinero celeste) y Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) presentes en la platea baja San Martín, entonaron el «que los cumplas feliz», que pasó de largo cada vez que sonó (Angus no se inmutó ni cuando lo cantamos en inglés: Happy Birthday). Antes del himno Highway to Hell hubo un cambio en la partitura popular y se escuchó fuerte el clásico multiuso «Oh, AC/DC/ es un sentimiento/ no puedo parar».

Angus Young ( ya con 71) y Brian Johnson (78) siguen cargando con el peso de sus leyendas. Ellos con son las caras de este monstruo de dos cabezas. Pero el cuerpo es sólido: la base está (diría un innombrable DT de fútbol) y está siempre. En cada corte, en cada abrupto cambio de ritmo, en cada golpe que necesitan que suenen, juntos, bajo, tambor y guitarra. Rock de verdad, tocado por músicos, ensayado y probado. Sin concesiones. ¿Cuántos más podrán decir lo mismo?

AC/DC: Día 3, en River Plate, Buenos Aires, Argentina. Una fiesta para la banda y para el público. Foto. Prensa DF

Los roles de Brian y Angus también están muy bien definidos y ellos los muestran en Sin City, una oda a Las Vegas, la ciudad del pecado. Las pantallas se vuelven cartas de póker. Y la J (el jocker) se enfoca en Brian Johnson. La A (el as) muestra todo el tiempo a Angus. Uno es el que nos entretiene, el otro es quien lleva las riendas.

Luego del extenso y virtuoso solo de guitarra de Let There Be Rock, uno piensa en los 71 años de Angus Young, sus más de dos horas de show, corriendo por todo el escenario, subiendo y bajando escaleras, y lo envidia. Quién no quisiera llegar así a esa edad.

Lo mismo para Brian Johnson y sus 80 (¡ochenta!). Canta una canción tras otra y no para de arengar. Algunos osaron decir que su voz no era la de antes. Es probable, pero sigue siendo la voz de AC/DC y por más que busquemos o agucemos el oído, no se escucha el autotune, tan en boga en recitales masivos.

Luego del primer bis, T.N.T., hubo un intento más de «Feliz cumpleaños» y Angus siguió sin responder. Los hombres duros no bailan y es posible que tampoco festejen sus cumpleaños.

Los cuernitos rojos del público de AC/DC. ¿Habrá otra gira? ¿Los volveremos a ver en la Argentina? Foto: Prensa DF

Tal vez, el regalo nos lo hizo él a nosotros y fue justo lo que fuimos a pedirle (a él y a todo AC/DC): rock and roll, potencia, actitud y canciones inoxidables. La banda de sonido de la vida de los metaleros de ley, como debe ser.

El último tema, con sus cañones y fuegos artificiales al final, fue For Those About to Rock (We Salute You). Diecinueve canciones y ninguna balada.

AC/DC: Su estadía en Buenos Aires, entre fans y una internación

Durante su estadía en Buenos Aires, los músicos mantuvieron un perfil bajo, aunque Angus Young sorprendió a los fanáticos cuando salió del hotel para firmar autógrafos, sacarse fotos y saludar a quienes lo esperaban desde hacía horas en la puerta. Y lejos de comportarse como un rockstar nervioso, se tomó su (largo) tiempo para atender a todos y decirles alguna palabra de agradecimiento.

La visita, sin embargo, también tuvo un momento de preocupación. Días antes del primero de los recitales, el guitarrista rítmico Stevie Young fue internado durante un día en el Sanatorio Mater Dei, después de sufrir un malestar al llegar al país desde Chile.

Según informó el grupo australiano, se trató de una medida preventiva y el músico, de 69 años, se mantuvo “de buen ánimo” mientras le realizaban estudios.

Finalmente, recibió el alta al día siguiente y pudo participar sin inconvenientes de las tres fechas en River, donde AC/DC volvió a convocar a casi 200 mil personas en su regreso a la Argentina.

Con River todavía temblando, la banda armó las valijas y siguió viaje rumbo a México, próxima parada del Power Up Tour, donde tienen programadas tres fechas en Ciudad de México a partir de la semana próxima.

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