Abril 2025

Jorge Drexler se presentó en Mendoza al ritmo del candombe uruguayo en una experiencia inmersiva: «Estoy muy feliz de volver»

Jorge Drexler juega como un chico con pelota nueva sobre el escenario. Gira abrazado a su guitarra acústica, baila entre tambores y sorprende al bajar a la platea para trepar a un pequeño escenario y quedar en medio del público.

El show de Taracá es una experiencia inmersiva de candombe, murga, folclore y flamenco pop, un puente de sonidos entre Madrid y Uruguay.

Al músico y compositor uruguayo, radicado desde 1992 en Madrid, le llevó dos años producir este disco, que es una vuelta a sus raíces.

«Cuando pasé de ser hijo a solo padre (porque fallecieron sus padres), volví a grabar a Uruguay «, así cuenta Drexler que surgió Taracá.

El nombre del disco evoca la onomatopeya del sonido rítmico del tambor chico, el instrumento base del candombe afrouruguayo. Representa un golpe de mano acentuado (TA) y dos de palo (RA-CA), y lo conecta con la vuelta al pago, «estar acá».

La gira arrancó el viernes 10 de abril en Mendoza, en el estadio Arena Maipú, que estaba repleto. Fue una doble celebración: nuevo disco y nueva banda para girar en más de 30 ciudades de Latinoamérica y Europa, durante 11 meses.

A lo largo de dos horas y media de show, el uruguayo repitió su alegría de volver a la celebración del espectáculo en vivo. «Estamos muy felices. Es una noche única, loquísima, es la primera vez que tocamos juntos», dijo.

Jorge Drexler se presentó en el Arena Maipú de Mendoza. Fotos: Simón Canedo.

Y pidió disculpas porque se lo veía concentrado en el ensamble de la banda y, tal vez, menos conversador con el público, como acostumbraba entre tema y tema.

Con Taracá, Drexler se aleja un poco del formato de palabra y guitarra para dar protagonismo a sus jóvenes músicos y el virtuosismo de sus instrumentos. Destacan los solos de Ale López (en el contrabajo) y Julio Sarizz (percusión).

«Todos tienen carreras personales, componen sus propios temas», dijo sobre la banda que lo acompaña con músicos y cantantes de Uruguay, Cataluña, y Madrid, que se completa con el valenciano Vicente «Huma» (guitarra), Marc Pinyol (percusión) y Eva Catalá (percusión). Y las voces destacadas de Miriam «LaTrece» Sánchez (coros) y Florencia Gamba (coros, guitarra y teclados), ambas se lucen con duetos con el cantautor uruguayo.

Jorge Drexler en una noche a puro candombe en Mendoza. Fotos: Simón Canedo.

De pantalón gris pinzado tipo gaucho, remera negra y camisa blanca, el cantante apareció bailando en la escena. El público vibró con ánimo festivo de una quermés de carnaval, una noche que prometió ser larga y fue inolvidable.

Toco Madera y ¿Cómo se ama?, fueron los temas elegidos en el arranque de la setlist del recital del uruguayo. Su mención a la reciente misión Artemis II: «¿Vieron que chiquito se ve el planeta Tierra desde la Luna? Algo tan precioso y que los hombres quieren destruir con más guerras», reflexiona y da pie a su canción Hay alguien AI.

Llegaron los clásicos Telefonía, Universo Paralelo, Tocarte y Te Llevo Tatuada, a coro con el público. En Polvo de Estrellas hizo una irónica mención a la Guerra del Golfo: «Sube el petróleo y baja el valor de la vida», dirá con énfasis en la frase «Toda vida es sagrada».

Desde la platea le arrojaron una bandera con la consigna en Defensa del Agua de Mendoza y en contra de la megaminería. A los que protestan con cánticos, Drexler los invitó a acercarse a alguien de su equipo para conocer el reclamo y poder colaborar: «No me gusta opinar en temas que desconozco», avisó.

A mitad del show, bajó las escaleras del escenario, cantando y bailando entre la platea para subir a una pequeña plataforma y permanecer rodeado de su público, que intentó tocarlo y darle una palmada.

Jorge Drexler se presentó en el Arena Maipú de Mendoza. Fotos: Simón Canedo.

Mi guitarra y vos y un solo acústico de Al otro lado del Río fueron de los momentos más íntimos de la noche. Drexler se tiró al piso del pequeño escenario, se arrodilló y se sentó, como si estuviera en una mateada frente al Río de la Plata.

La cuerda de tambores ganó protagonismo, con uno chico (agudo que mantuvo el pulso, con una mano y un palillo), repique (tenor, improvisa) y piano (bajo, marca la base rítmica). Una serie dedicada al candombe con la canción Bienvenida (que escribió para su primer disco en caset y que, según bromeó, vendió solo 33 unidades, la mayoría fueron regaladas),Tamborera, Quimera y Tambor chico.

Hubo varios bises y un repertorio de 26 canciones, seguramente muchas quedaron afuera. «Todo comenzó en Mendoza», pregonó el músico uruguayo.

Jorge Drexler y toda la banda en el fin de su presentación en el Arena Maipú de Mendoza. Fotos: Simón Canedo.

Surgió el recuerdo y homenaje de los que hicieron más grande su carrera, Mercedes Sosa con su versión de Sea, Martínez, dedicada a Joaquín Sabina, quien le aconsejó dejar la medicina y mudarse a Madrid para dedicarse por completo a la música, lo que «cambió su vida entera».

Casi sobre el final de la fiesta candombera, volvió a la noche interminable, y única en febrero de 1992, en la que conoció a Enrique Morente, cantante fundamental del flamenco, en una cueva del emblemático barrio del Albayzín en Granada. Allí el baile y el canto, se volvieron creencia, herencia y juego. Invitó al público a sentir el baile, como una nube va en el viento. No estar en, sino ser el movimiento.

Deja un comentario