Agosto 2026

Moria Casán, la titiritera detrás de su propia serie en Netflix: qué pidió cambiar y hasta dónde intervino en el relato

La serie de Moria Casán no nació como una biografía convencional. Desde el comienzo, la idea fue construir un universo capaz de contener distintas versiones de una figura que atravesó décadas del espectáculo argentino sin quedarse detenida en ninguna.

Mercedes Reincke, productora ejecutiva de la serie Moria y socia de About Entertainment, la productora liderada por Armando Bo, estuvo involucrada en un proceso que llevó aproximadamente dos años y que tuvo una participación muy activa de la propia Casán.

La decisión de repartir al personaje entre Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth respondió, según Reincke, a algo más que el paso del tiempo. “El hecho de tener a tres actrices también nos habla de tres estados emocionales de Moria”, explicó.

Y agregó: “Acá no es una imitación. Son esas tres actrices formando una sola Moria, habitándola”.

Pero la participación más decisiva de Casán ocurrió detrás de cámara.

La intervención de Moria en diálogos, escenas y hasta llantos

Mercedes Reincke, productora ejecutiva de la serie

Uno de los datos más reveladores del detrás de escena es el nivel de participación que tuvo en el desarrollo de los guiones.

Reincke contó que hacía devoluciones especialmente sobre los diálogos y determinadas escenas. “Hubo devoluciones muy poderosas de Moria. Escenas que nos pidió profundizar, llantos que nos pidió poner, llantos que nos pidió sacar”, detalló.

La lógica, según la productora, era siempre la misma: Casán empujaba el relato hacia adelante y pedía que no se suavizaran las zonas más complejas.

“Moria siempre pidió más. Más es más. Con Moria, siempre más es más”, resumió Reincke.

La frase coincide con algo que Cecilia Roth ya había contado sobre su experiencia durante el rodaje: lejos de buscar una versión cuidadosamente protegida de sí misma, Moria pedía que el relato profundizara.

Para Reincke, esa disposición fue clave para que la serie pudiera moverse entre lo real, lo fantástico y lo onírico sin perder la sensación de verdad. “Es un gran homenaje a Moria Casán y tiene mucha verdad, a pesar de ser una serie que es onírica, que muchos dicen que es fantasiosa”, explicó.

Una serie atravesada por la idea de transformación

Reincke define a Moria como una figura que siempre pareció adelantarse a ciertas ideas que hoy forman parte de la conversación cotidiana. Entre ellas menciona una de las frases que Casán repite desde hace años: “El amor de mi vida soy yo”.

Sofía Gala, Griselda Siciliani, Moria Casán y Cecilia Roth. Las actrices de

Según la productora, buena parte del concepto de la serie se construye alrededor de esa capacidad de reinterpretar su propia historia y transformar el pasado.

“Moria siempre se entendió. Desde chiquita sabía lo que le esperaba delante, estudia Kabbalah, le interesa transformar el pasado”, explicó.

De ahí también surge una estructura que juega con el tiempo, los recuerdos y distintas versiones de una misma persona.

La propia Reincke utiliza una imagen para describirlo: Moria “titiriteando” todo desde arriba, como una especie de “Queen Kong gigante”.

Moria Casán y la productora ejecutiva Mercedes Reincke.

La música también cuenta sus estados emocionales

La musicalización también fue pensada bajo esa misma lógica.

Diego Monk, Alejandro Kauderer e Ignacio Gabriel estuvieron a cargo del universo musical de la producción, mientras que Gonzalo Solimano trabajó sobre la electrónica del comienzo.

“La música original fue acompañando los estados emocionales de nuestra protagonista”, explicó Reincke.

La presencia constante de sonidos electrónicos tampoco es casual.

“Moria es una artista que tiene un afecto, un amor por la música electrónica. Ella dice que le gustaría que las últimas horas de su vida estén hechas de una fiesta electrónica”, contó.

Cada bloque tiene además referencias diferentes: Jennifer Lopez aparece asociada a la etapa más mediática, mientras que la zona más oscura incluye Kill Your Sons, de Lou Reed.

Uno de los momentos musicales más particulares llegó al final del proceso.

Moria Casán fue homenajeada en los Premios Pinti. Y la ovacionó todo el Teatro Colón. Foto: Marcelo Carroll

Por iniciativa de Netflix, Marilina y Lula Bertoldi hicieron una nueva versión de Momentismo absoluto, la canción de Fangoria nacida a partir de una expresión de la propia Casán.

“Fue Alaska la que se enamoró de la frase de Moria ‘momentismo absoluto’, le pidió permiso para usar esa expresión”, recordó Reincke.

Años después, las Bertoldi (una solista; la otra, líder de la banda Eruca Sativa) volvieron sobre esa canción para la ficción. “Se enamoraron de la propuesta, hicieron algo espectacular, algo entre hermanas”, contó.

Un rodaje de casi 70 días

Pese al tamaño de la producción y a la cantidad de momentos sensibles de la vida de Casán que aparecen en pantalla, Reincke asegura que no hubo grandes conflictos durante la filmación.

“Moria nunca tuvo problema en mostrarse transparente, en querer mostrar más”, afirmó.

El rodaje duró “67, 68 días” y, según la productora, las mayores dificultades estuvieron lejos de los guiones: frío inesperado y alguna locación que debió modificarse porque el clima no acompañó.

De Moria a una heladera que permite viajar en el tiempo

Lejos de asustarse, Moria Casán les pedía a los actores y guionistas de su serie que

Mientras desarrollaba la serie, Mercedes Reincke también avanzaba con un proyecto personal. Su novela se llama Mil viajes en heladera y, según contó, empezó a escribirla prácticamente al mismo tiempo en que comenzó a gestarse la ficción sobre Casán.

“Yo creo que vengo escribiéndola desde que apareció la semilla de hacer Moria, así que tiene mucho de Moria”, reconoció.

La historia parte de una mujer que acaba de separarse y se muda. Durante la mudanza, su heladera cae desde el edificio y termina destruida contra el asfalto. Un vecino le presta otra y ese electrodoméstico se convierte en un portal hacia sus propios recuerdos, amores y momentos del pasado.

Reincke la define como “un antídoto contra la ansiedad” de una época en la que todo parece tener que suceder rápido.

Y encontró una manera muy gráfica de describir su estructura: “Es como scrollear dentro de una misma historia”.

Después de pasar cerca de dos años construyendo un universo en el que Moria dialoga con distintas versiones de sí misma, Reincke parece haber trasladado algo de esa lógica a su propia ficción: volver al pasado, recorrerlo y transformarlo sin quedar atrapada en él.

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