Octubre 2026

El inesperado fracaso de Tom Cruise

¿Cuáles son las estrellas de Hollywood que uno se anima a decir que con su solo nombre son capaces de llenar los cines con el estreno de su nueva película? Si hablamos de actores y no de directores, Tom Cruise y Brad Pitt deberían encabezar esa lista.

El potencial debería era impensable hasta hace una semana para el actor de Top Gun. Cruise podía jactarse hasta no hace mucho de ser el único -sí, el UNICO- intérprete cuyas películas -todas- superaban la barrera de los 100 millones de dólares de recaudación.

Sesentón, regordete y con escaso cabello. Así aparece Tom Cruise como Digger Rockwell.

Sí, hablamos del fracaso impensado de Digger, la película de Alejandro González Iñárritu que solamente en los Estados Unidos y Canadá recaudó en su primer fin de semana 8 millones de dólares, y en todo el planeta, sumados esos 8 palitos, arañó apenas los 20 millones. La película costó entre 120 y 140 millones de dólares, sin contar los gastos de marketing. Imposible recuperar la inversión.

Tom Cruise, actor y productor de sus películas

Thomas Cruise Mapother IV asocia sus actuaciones con su productora. Hasta ahora le había rendido dividendos. Piensen en cualquiera de sus últimas actuaciones -todas las Misión: Imposible, Maverick, la secuela de Top Gun-, pero a excepción de la decepción que se llevó con La Momia (2017), Tommy nunca había escuchado la palabra fracaso asociada a su nombre como ahora.

No tanta risa. El director Alejandro G. Iñárritu y Tom Cruise antes de la premiere en Londres. Foto Reuters

Pero ¿qué pasó?

Cruise es un tipo que se ha jugado -y mucho- a la hora de apostar cuando elige roles que no están vinculados con el género de acción.

Cruise, un tipo que se la juega

No estuvo a disposición de ninguna otra película cuando rodó Ojos bien cerrados (1999) junto a su entonces pareja, Nicole Kidman, dirigidos por Stanley Kubrick. Sabida es la pasión que el director de 2001, Odisea del espacio y La naranja mecánica les imponía a sus rodajes, repitiendo una y mil veces una toma hasta que le pareciera que quedaba OK. Y no, Tommy no se peleó con él como sí había hecho Jack Nicholson, harto de hacer la misma escena decenas de veces como Jack Torrance en El resplandor.

Con Nicole Kidman, su pareja, en la presentación en Venecia de

Pegado a Ojos bien cerrados también estrenó Magnolia, del hoy ganador del Oscar Paul Thomas Anderson (Una batalla tras otra), como un hijo bastante desaprensivo en la película de la lluvia de sapos que duraba tres horas. Y actuó para Ben Stiller en Una guerra de película (2008) en otro papel atípico para él.

Pero con Digger, después de muchos años, redobló la apuesta. Interpreta a un magnate del petróleo sesentón -bueno, como él, pero no como estamos acostumbrados a verlo, ya que está barrigón y con escaso cabello- que ante una catástrofe que pone en peligro la vida de millones de europeos por una negligencia de su empresa en las heladas superficies de Alaska y Groenlandia, más que asumir la responsabilidad, intenta zafar. Es una sátira política y sobre el medio ambiente.

Si no son algunos de los 22.551 espectadores que hasta anteayer jueves vieron la película en nuestro país, no saben del clic, el giro en la trama que se produce a la media hora de la proyección. ¿Habrá sido eso lo que desconcertó al público de todo el mundo, y en especial a los críticos estadounidenses, que masacraron la película del ganador del Oscar por Birdman y El renacido?

Con el mexicano Iñárritu, dos exitosos por separado.

Con el diario del lunes es fácil hacer leña del árbol caído. Ya en nuestra crítica cuando estrenó marcábamos, sin ningún spoiler, que Digger se parecía bastante a Bardo, la anterior del director mexicano, con todo lo que ello implicaba. Ninguna de las dos películas son para un público, digamos, popular, pero aquí la unión de dos apellidos que artísticamente supieron funcionar por separado se ve que no logró cohesionar.

Imposible de recuperar

Tanto el realizador como el intérprete han minimizado como pudieron las críticas y el resultado en la taquilla. Pero, a la larga, no parece ser el caso de otras películas que anduvieron horrendo en su estreno con el público y con el correr de los años se convirtieron en clásicos, en filmes de culto.

Si ven algunos de los trailers de Digger descubrirán que sí, hay algo un tanto alocado. Pero en el lanzamiento original, se compilaba en un clip en segundos, momentos de las actuaciones de Cruise en toda su carrera.

Paren de pegarme. Tom minimizó la poca suerte en la taquilla de

La gente de marketing, o sus superiores, hoy se preguntarán si fue un error o no pensar que la gente paga una entrada de cine por lo que hizo un actor en el pasado más que por lo que va a ver cuando, fehacientemente, se sienta en su butaca a ver la nueva película de Cruise.

Cómo seguirá la carrera de Cruise no es una incógnita. No es que Digger vaya a hacerle mella, a cancelar la unión que el actor ha tenido con sus fans. Lo próximo que hará será la secuela de Días de trueno, ahora con Anne Hathaway y sin Kidman.

Otra de acción, y a cobrar.

Ya cobró bastante, pero no dólares, con Digger.

Deja un comentario