En una carrera es cada vez más habitual encontrar corredores equipados con relojes GPS, auriculares inalámbricos, zapatillas con placas de carbono y, también, medias que ajustan con fuerza las pantorrillas. Las llamadas medias de compresión poseen una tecnología aplicada directamente sobre el cuerpo, pero no se focalizan necesariamente en el deporte: cumplen la función de una «segunda piel» .
La idea de una prenda capaz de ejercer presión sobre las piernas para sostener los músculos y favorecer determinados procesos durante y después de la actividad física resulta sencilla. Pero conseguir ese efecto requiere bastante más que fabricar una media particularmente ajustada.
Dentro de este mundo conviven diversos tipos de medias: están las convencionales, diseñadas principalmente para cubrir, proteger, controlar humedad, temperatura y fricción; las deportivas, que aportan contención y ajuste, pero puede generar zonas de presión excesiva o un efecto de estrangulamiento localizado.
Por último, están las medias de comprensión. Se trata de una prenda que combina fibras sintéticas elásticas con materiales resistentes para distribuir la presión mientras el usuario se mueve, su principal característica y el elemento tecnológico que las diferencia del resto.
Entre los materiales utilizados aparece entre un 40% y un 50% de elastano —también conocido como Spandex o Lycra— y fibras como la poliamida o el nylon, que aportan resistencia y permiten conservar la forma de la prenda.
En Argentina existe una oferta que va desde productos destinados específicamente al deporte hasta prendas de compresión utilizadas en ámbitos médicos. Sigvaris, por ejemplo, está identificada para el uso clínico; Gelform comercializa distintos modelos de compresión; Sox cuenta con alternativas orientadas tanto al descanso como al deporte y el running, incluyendo diferentes niveles de compresión.
También aparecen opciones de marcas de consumo masivo como Cocot, mientras que Tifox tiene presencia especialmente vinculada al running y el ciclismo.
«Mucha gente piensa que es un producto para patologías vasculares y que se venden solo en ortopedias, y hoy la media de compresión se utiliza en forma preventiva para todos los ámbitos de la vida diaria y deportiva, pudiendo comprarlas tanto en ortopedias como en tiendas de deportivas», le explicó Daniel Gioffré, Asesor Técnico en cuentas de Salud y Alto rendimiento de SOX, al diario Clarín.
Por eso, a la hora de elegir una, no alcanza con mirar el precio o el aspecto de la prenda. También importa conocer qué nivel de compresión ofrece, para qué actividad fue diseñada y qué materiales utiliza.
Una media que no aprieta igual en toda la pierna

A diferencia de una media deportiva convencional, por ejemplo, una prenda de compresión busca ejercer una presión controlada sobre determinadas zonas de la pierna. Para conseguirlo, los fabricantes combinan diferentes niveles de elasticidad y estructuras textiles.
El objetivo es que la prenda permanezca ajustada durante el movimiento sin convertirse simplemente en una media incómodamente pequeña. El tejido tiene que acompañar la contracción y relajación de los músculos, mantener su posición y conservar sus propiedades después de múltiples usos y lavados.
«La compresión graduada significa que la presión es mayor en la zona distal del pie y disminuye progresivamente hacia la zona del gemelo. Esto favorece las condiciones para el retorno venoso, especialmente cuando existe dificultad para movilizar la sangre desde las extremidades hacia el corazón», explicó Gioffré.
En los modelos destinados al running también pueden incorporarse zonas de tejido diferentes para mejorar la ventilación, reforzar áreas sometidas a mayor desgaste y aumentar la comodidad. En otras palabras, la tecnología no está solamente en la fibra utilizada: también está en cómo se construye la prenda.
“Con el uso de medias de compresión gradual durante la práctica deportiva, se favorece el retorno de fluidos y, al reducir la formación de edemas, se pueden acortar los tiempos de recuperación y disminuir la sensación de pesadez después del esfuerzo», confirmó Leonel Prepotente, licenciado en Kinesiología.
Cómo elegir la media adecuada
Para identificar la media adecuada hay que tener en cuenta que las marcas suelen ofrecer distintos niveles de presión, los cuales se expresan en milímetro de mercurio (mmHg). Se trata de la unidad de medida de cuanta presión ejerce una prenda o un dispositivo sobre el cuerpo. Cuanto más alto el número, más presión.
En términos generales, los modelos de 8 a 15 mmHg ofrecen una compresión leve y suelen utilizarse para la vida cotidiana, viajes o personas que permanecen muchas horas de pie.
Los modelos de 15 a 20 mmHg proporcionan una compresión mayor y pueden encontrarse tanto en productos destinados a la actividad física como en prendas para determinadas situaciones de la vida diaria.
A partir de 20-30 mmHg, la compresión es considerablemente mayor y suele estar vinculada a usos médicos específicos, por lo que su utilización debería responder a la indicación de un profesional de la salud.
Además del nivel de presión, es fundamental utilizar el talle correcto.
Las marcas suelen ofrecer cuatro o cinco talles determinados a partir de diferentes medidas, como el número de calzado y el contorno de la pierna. Una media demasiado grande puede no generar el efecto buscado. Una demasiado pequeña puede resultar incómoda y concentrar la presión en determinadas zonas.
Estas medias de compresión pueden ser utilizadas por adultos y adolescentes, tanto con fines médicos como deportivos, mientras que en niños también existen indicaciones específicas, pero requieren una correcta evaluación y siempre indicación médica.
«No existe una edad determinada para comenzar a utilizar medias con tecnología. Pero aquel que practique deporte si comienza a utilizarlas va a notar una sensación de alivio al finalizar la actividad, cómo también personas q realizan alguna labor con muchas horas parados, como playeros o serenos», remarcó Prepotente.
Más allá del deporte

El uso de estas prendas tampoco se limita a las carreras. Existen modelos destinados al descanso, a personas que permanecen muchas horas de pie o sentadas y a situaciones específicas relacionadas con la circulación.
Los viajes prolongados son otro de los escenarios en los que suelen utilizarse. Permanecer sentado durante muchas horas puede favorecer la hinchazón de las piernas y los pies, y las medias de compresión pueden ayudar a reducirla en determinadas personas.
En estos casos, sin embargo, la elección del nivel de compresión también es importante. Las prendas de uso médico no deberían elegirse de la misma manera que una media deportiva.
Por eso, detrás de una prenda que a simple vista parece una media común existe una combinación de materiales, elasticidad, presión graduada y diseño textil. La verdadera innovación no está solamente en que apriete más, sino en cómo, dónde y cuánto aprieta.
Esa es la tecnología que convirtió a las medias de compresión en una especie de “segunda piel” que pasó de los consultorios y las ortopedias a las pistas de atletismo, los gimnasios, los aviones y la vida cotidiana.
SL