Agosto 2026

Leticia Brédice, su papel como Susana Giménez en la serie de Moria y un regreso al teatro: “Yo soy una superestrella rutilante siempre”

Por un momento, creés estar ante la auténtica franqueza de la voz humana. Aparecen unas gotitas en sus ojos. No hay absolutamente nada del típico actor egocéntrico. Más bien lo contrario: “Se trata de seguir apareciendo”, dice con el halo de un objeto de arte. Le pedís que te dé una mano. Te da las dos. Ahora Leticia -es Leticia Brédice– baja el tono de su garganta inquieta y se acuerda de quién es.

Teníamos pocas noticias suyas y de golpe llegan todas juntas. La actriz está a punto de estrenar Milagro, una obra coescrita y actuada por ella, sobre una mujer cansada de la invisibilidad que transforma el escenario en un manifiesto de sanación.

“Yo soy un milagro -dice, y no suena a spot publicitario-. Milagro, la obra, es lo que tuvo que pasarme, todo lo que llegué a desear. Estar viva es un milagro. Ese fue el primer nombre que se me pasó por la cabeza cuando pensé en hacerlo”.

Habla de algunas pérdidas familiares y de haber dudado de su trabajo. “No tenía más ganas de actuar, murió mi mamá, mi papá, la pandemia. Y ahora de repente quiero comerme el espectáculo, ser Rafaella Carrá, dar vuelta en el aire y ser yo, Leticia toda, Leticia, todas las Leticias que yo quise ser”.

Dos Brédices en escena

-¿Es una especie de biopic teatral?

-No, es un personaje.

Leticia Brédice fue una de las actrices con mayor proyección del cine argentino, sobre todo luego del éxito de

Al principio se anunciaba como unipersonal, o eso entendimos, pero finalmente la Brédice actuará junto a su sobrina, una chica inmensamente llamativa que en este preciso instante acompaña a su tía. Tan pegada una a la otra, que hasta parecen una comedia de alter egos.

-Por fin una cara nueva -decís por decir algo.

-Nueva para vos, mi cieloresponde Ananda Li Brédice, nombre de flor o de perfume caro. A googlear.

Sigue Leticia: “Una de las mejores cosas que tengo es que soy supervulnerable y ella -como pasándole el aura a su sobrina—, ella es actriz. Ananda es la hija de mi hermana. Mi hermana también es actriz. Yo era chiquita y ella, que iba a ser monja, actuaba en los seminarios. Yo la veía como diciendo: cómo va a ser monja si es una actriz fabulosa…

-Tu hermana abandonó los hábitos…

-Sí, Marisa ahora es una gran maestra. Da clases de teatro en una cárcel. Y ella es la hija. Todas nosotras, nosotras tres, estamos atravesadas por distintos milagros.

Leticia Brédice y su sobrina  Ananda Li Brédice. La hija de su hermana participa en la obra

Nueve reinas

No sabemos bien cómo hacer para preguntarle qué pasó con ella. Lo venías pensando como un caso parecido al de Romina Gaetani -Leticia, otro lustre, prestigiosa dentro de su popularidad-: dos chicas espléndidas que, mezcla de éxito, frescura y belleza, lo tuvieron todo servido en bandeja. Una haciéndose conocida en las ficciones de Suar y otra actuando en Nueve Reinas, al día de hoy, una de las películas argentinas más vistas de todos los tiempos.

Logro nacional pocas veces igualado el de la Brédice. Nos acordamos de su personaje en Locas de amor. O cómo lució, radiante y desquiciada, en A todo culorr, el programa más corto de la historia de la televisión, protagonizado por Alfredo Casero. En sus treinta, antes de transformarse en la Courtney Love de Villa Urquiza, Leticia Brédice ya desplegaba una volatilidad encantadora.

Hace rato -años- se la observa cómoda en su relación cercana al exotismo. En cualquier momento podría subirse a la mesa del bar. La pose ahora es más o menos así: boca tirada hacia adelante, pero no como tratando de besar al interlocutor, sino a cada una de las palabras en las que se envuelve cuando articula sus festines. En blanco sacamos que describe la obra como una «experiencia teatral» y que Milagro trasciende «el formato» para convertirse en un «viaje íntimo, poético». Veremos.

Un regreso y Héctor Larrea

Leticia Brédice está  participando en

Leticia, además, está participando en Es mi sueño (el trece), donde canta y concursa con otros famosos. Es medio imposible soslayar la idea de, entre comillas, regreso. Su estreno teatral coincide con la exitosa biografía autorizada de Moria Casán, donde Brédice hace el papel de Susana Giménez. Los recién llegados, los que no tuvieron la suerte de vivir su apogeo, deberían saber que esta mujer se movía en la órbita de cierta elite artística -que la hay-. Estamos hablando de actores/actrices que no conformes con la frivolidad, podían pasar de lo cool a un superávit de singularidad.

Siempre sexy Leticia, medio chiflada, pero a la vez un cartel de prestigio porque había trabajado en Nueve Reinas con Ricardo Darín, a las órdenes de Fabián Bielinsky, dos figuras casi míticas del cine nacional. En el año 2000 estuvo en tres películas: Plata Quemada, de Marcelo Piñeyro, la consagratoria Nueve Reinas y Almejas y mejillones, dirigida por Marcos Carnevale. El gran salto había sido con Cenizas del paraíso (1997). Su interpretación de Ana Muro había causado impacto y se la señalaba como una de las actrices jóvenes con más proyección.

La charla deriva, se pliega, se llena de recodos. Vaya uno a saber cómo y por qué llegamos hasta acá. «Yo estuve triste, pero Larrea me rescató».

-¿Qué Larrea?

-Me había peleado con un exnovio y Héctor Larrea me dijo: Nena, vos no te preocupes, vos sos una chica tan linda que nadie te va a dejar.

-¿De dónde se conocían?

-De Sábado Bus, el programa de Nico Repetto, ¿te acordás de Sábado Bus? Los dos fuimos invitados. Nos llevaron en un micro, íbamos charlando, yo vestida de bombero hot, y él notó que igual estaba mal, triste. «Quédate tranquila. Y reíte siempre». Nunca me voy a olvidar de esas palabras.

-¿Sos de improvisar?

-¿En las entrevistas o en el escenario? Depende cómo sienta y vea al público. Al periodismo lo quiero. Tengo una relación muy cálida. Yo ya estoy hablando con vos como si fuéramos primos. Pero te decía que esta obra me aparece porque un amigo, Leonardo Cifelli, me dice: Che, Leticia, ¿vos no tenés nada? Vos tenés que hacer algo…

En un programa de

-¿Cifelli, el Cifelli que es secretario de Cultura?

-Ahora sí, pero esto fue antes. Yo lo conozco de hace años cuando él era productor. Íbamos mucho a comer, es de esas personas que te quieren y no sabés por qué, pero terminás diciendo “qué persona adorable”. Él me dijo: ¿No querés trabajar? ¿No tenés nada escrito? Dale, si acá viene todo el mundo… Y agarré, tac tac tac tac, Milagro, y salió una performance a la que después le di un color junto a un amigo. Luego apareció Darío Arellano, productor, y se interesó: ¿Es una historia de mujeres? Me gusta. Y sí, es una historia de una mujer que compra un teatro para pararse en el escenario y que la escuchen en silencio.

-Estuviste medio alejada.

-No. No. Yo soy actriz hasta cuando duermo. Es mi sangre. Soy una persona que vive jugando. Llego a mi casa, sí, ufff, pero lo que a mí me defiende es la actriz que soy. Eso es lo más conmovedor que tengo. Yo puedo hablar con vos así porque soy actriz. Si fuera abogada, si yo creyera por un momento que soy abogada, te empezaría a meter el perro. Pero siendo actriz, lo único que pido es llenar el teatro.

-Pasaste a ser una mujer que genera ternura.

-Qué lindo, qué suerte. Yo soy una mujer muy tierna, eso es parte de mí.

En

-¿Te acordás de la entrevista que te hicieron en la Rolling Stone? La que empezaba así: “Acabo de masturbarme viendo a Leticia Brédice por razones estrictamente profesionales”.

-Ay, sí, ¡¿podés creer que el tipo dijo eso de mí?!

-Esa nota es un hito del Nuevo Periodismo. La escribió Emilio Fernández Cicco.

-Te juro que no la pude terminar de leer después de lo que había puesto. Tan serio, tan prolijo, tan respetuoso. En ningún momento llegué a creer que una persona así terminara escribiendo algo semejante.

-Te chocó.

-¡¡No!! No lo vi, se ve que no lo vi, tendría que haberme enamorado.

-Pudiste haber sido una superestrella.

-¿Yo? Yo soy una superestrella, quédate tranquilo. Vos lo estás dudando. Y tendría más para sorprenderte. Tuve mucha suerte en el laburo. Trabajando uno puede equivocarse porque es humano. Encima en los tiempos de esa entrevista de la Rolling… yo estaba en un gran momento. Había hecho un disco por Sony y estuve nominada para los premios de la MTV. No lo dudes: por más que yo esté tirada en una cama soy una superestrella rutilante siempre.

(Milagros, de y con Leticia Brédice, va todos los viernes de septiembre a las 21 en el Teatro Santa María, Montevideo 842. Entradas desde $46.000)

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