De pronto te aparecía Alejandro Lerner, pero no el Lerner que declara cosas como “Argentina parece una mujer abusada por nuestros propios dirigentes”, sino uno simpatiquísimo sentado en la misma mesa que Roberto Pettinato y David Lebón, los tres comiendo una picadita y contando anécdotas, pero siendo Lerner -por lejos- el más gracioso y desopilante de los tres.
Esas sorpresas que te daba la vida pasaban en La Hormiga Imperial, el último programa que recordamos con Pettinato al frente. O sea, casi diez años pasaron sin Pettinato en la tele. Esto también podría ser un buen motivo.
La Hormiga era una comedia surrealista, donde el anfitrión y su desquiciada elegancia, todo ese saber despilfarrado, ese aire de miembro perdido de los Monty Python, parecían estar completamente a cargo de los contenidos.
El semillero real
Aparecieron ahí en 2016 -primero en Canal Magazine y luego en C5N- Felipe Pettinato y Guille Aquino. Conocimos al muchachito a medio camino entre Michael Jackson y Polino. Y también aprendimos la incomodidad del humor border de Aquino y su valet.

Era una escenografía de sótano beat donde los invitados bajaban por una escalera y se introducían -ésa es la palabra- en un lugar que hubiera merecido medidas ignífugas.
Pettinato es el personaje que mejor representó la idea de late night show, que el mismo introdujo en nuestra pantalla hace años, en TN. Lo hemos conversado con Mario Pergolini cuando estaba por arrancar Otro día perdido, su ciclo actual. A Mario un poco le molestó la comparación.
-Estuve hablando de vos con Pettinato antes de venir a la nota.
-¿Por?
-Porque vas a hacer un «late night» y él es un crack del género.
-¿Sí? Jajaja -carcajada inmediata.

Alex el mágico y su misterio
La Hormiga Imperial iba tarde y daba alegría verlo. Había un numerito con Felipe que transmitía la sensación de hallazgo, de algo que debió ser un juego de sobremesa entre padre e hijo. Roberto tenía que adivinar un Dígalo con mímica de cosas que solo caben en las cabezas de gente con ese apellido. ¿Un elefante? ¿Un titiritero? “Ah, no, el sable corvo de San Martín”.
Felipe aparecía disfrazado de conejo. Era Alex el Mágico, el conejo, personaje que entraba en escena con Octopus’s Garden, cantado por Ringo Starr.
Pettinato había convocado a Guille Aquino ese 2016. Luego su humor al límite se volvería viral a través de YouTube. “Éramos un equipo de producción muy chiquito y ya nos conocíamos porque habíamos laburado en Duro de domar. Todos hacíamos todo”, recordó Aquino.

“Surgió la idea de grabar algunos sketches, los escribí, gustaron y me pidieron que los actuara yo. A partir de ahí empezamos a probar un poco más. Toda la gente que aparece es gente del equipo”. En 2017 hizo los videos para La Hormiga Imperial y después empezó con YouTube y Facebook.
En una entrevista con Planeta Urbano, Aquino agregó: “Me di cuenta de que eso empezó a crecer mucho. Crecimos en cantidad de seguidores, después seguimos en 2018 hasta que se levantó el programa”.
Atrapado en libertad
En la cortina del programa podías escuchar Jardín de gente, de Luis Alberto Spinetta con los Socios del Silencio o Robber’s Ball, un tema psiquiátrico de Paul McCartney. Desde una claraboya del hormiguero podía verse el tránsito. En una pared había un póster de Frank Zappa. De fondo, los aplausos de una tribuna en vivo.
Las entrevistas del conductor estrella tenían la posibilidad de no parecerse a nada de eso. Pasaban actores, músicos, periodistas. Charlas que parecían venir de antes, como en un efecto fade in. “Muchos hablan de un programa loco. No era locura. Era libertad», nos dice Pettinato. «Para lograr eso hace falta inteligencia, rebeldía y creatividad. Tres cosas que tengo por demás así como orden y organización las tengo al mínimo porcentaje posible”.
Está contento de que lo llamemos para esto. Dice: “Que parezca un accidente tanto como La Hormiga… o el primer late night que fue Duro de acostar, en 1997, por Telefe, son programas que la gente no puede olvidar porque cuando la televisión tiene contenido, ese contenido es una regalo que uno le da a la gente para que la gente pueda cambiar su vida en ese pequeño momento».
-Lindo lo que decís…
-Y uno no olvida jamás a la gente que te cambió la vida en un pequeño momento. Últimamente -se sorprende- me saluda por la calle el triple de gente de cuando yo era súper famoso. Me llama la atención: hace mucho que no estoy en la tele como para que me anden saludando así».

La Hormiga contra el Indio Solari
Le faltaba estar en patas y fumarse uno. Pettinato podía llevar de invitada a Marcela Kloosterboer o a un experto de la crónica periodística como Alejandro Seselovsky. Con una jugaba al chisme excéntrico y con el otro hacía que estábamos con un escritor maldito tipo Hunter Thompson. Podía meter un chiste y una reflexión en un mismo párrafo.
Hay un momento mega viral que correspondió al envío del 13/03/2017. “No voy a hablar del Indio Solari porque los que estamos en el gueto de la música sabemos…”. Y dirigiéndose al ex líder de los Redonditos de Ricota, mirando a cámara, pidió que lo escuchara. “Nos sos ni Roger Waters ni Paul McCartney ni John Lennon”.
Apertura, monólogo, descargo, continuó como un ex Sumo con todas las letras. “Tenés que cambiar la estrategia de marketing», le dijo al Indio. «Dejar de hacerle creer a la gente que van a ver algo maravilloso. La prensa te tiene miedo a vos y a tu horda de vikingos ricoteros. Pero yo sé la verdad de vos. Vos no sos un tipo admirable y menos para tus ex músicos a quienes has matado de hambre”.
46 millones de morales
Volviendo a hoy, este Pettinato, el de 2026, cree que hay un montón de vueltas que tiene el humor “para ser destructivo y corrosivo en una sociedad que está agotada”. Como otros tantos comediantes supone que la misión del humor es romper todo lo que sea establecido y moralmente ridículo. “Además, sinceramente, los argentinos nos basamos en una paleta de 46 millones de morales distintas”.
La pregunta del mundillo, en esos días, era saber si realmente Alex el Mágico era Felipe y su ingenio suave. La Hormiga Imperial ganó el premio Martín Fierro de Cable en 2017.
“La idea -cierra Pettinato padre- era imaginar que yo era una hormiga imperial viviendo dentro de un hormiguero escondido de la civilización. Esa era la excusa conceptual para hacer un late night desde afuera del circuito televisivo tradicional”.
POS