Bajo la cúpula pintada por el francés Marcel Jambon en el siglo XIX para el Teatro Colón, Nicki Nicole buscó su “propia estrella”, su propósito en la vida, como les dijo a sus más de 2500 seguidores que fueron a verla cantar. Luego de haber pasado su show del jueves 19 de febrero al día siguiente debido al paro general de la CGT en contra de la reforma laboral, la cantante finalmente tocó junto a la orquesta de Nicolás Sorín en el escenario más emblemático de la Ciudad de Buenos Aires.
La artista de 25 años se convirtió en la primera mujer de la música urbana en dar un concierto completo en el mismo lugar donde año tras año, desde su inauguración en 1908, se presentaron las óperas y las obras de ballet más famosas de la historia como La Traviata y El lago de los cisnes.
Nicki Nicole ya había tenido una experiencia similar pero a mayor escala cuando en octubre del 2025 convocó a 250 mil personas en el Monumento a la bandera de Rosario, su tierra natal y presentó su repertorio arreglado para ser tocado por instrumentos de orquesta.
En la previa al espectáculo del 20 de febrero, por las entradas del Colón ubicadas sobre las calles Cerrito y Libertador, desfiló un público casi anómalo para el teatro que supo ser el lugar donde iban a divertirse y formarse culturalmente las clases sociales más altas del país.
Los espectadores ingresaron al salón con sus vestidos largos, cortos, blusas y pantalones de jeans, sandalias altas, zapatillas deportivas y bucaneras. La etiqueta de vestir fue tan heterogénea como la idea del concierto de «Naiki» -como la apodan a Nicole a raíz de su último álbum- que terminó por fusionar dos mundos: la soltura del trap y el dramatismo de la ópera.
El show respetó las formas del teatro y arrancó puntual, a las 20:01. Primero la orquesta tocó un vals de presentación antes de la aparición de la cantante. Cinco minutos más tarde, las luces se bajaron y el espacio quedó iluminado solamente por las luces tenues de los candelabros ubicados en toda la sala.

Wapo Traketero, sinfónico
Nicki Nicole caminó hacia el foco que la esperaba en el escenario mientras se escuchaba el arreglo que la sinfonía hizo de «Wapo Traketero», aquella primera canción que compuso la artista siendo adolescente y que la catapultó a ser una de las artistas de la generación centennial más escuchadas de la Argentina.
Vestida con un esmoquin de color negro y el pelo oscuro y blanco atado en una colita baja, su look arrabalero contrastó con los vestidos ceñidos a la cintura que había llevado en el concierto del monumento a la bandera. Nicki le cantó a la cámara que la seguía arriba del escenario, se acomodó la corbata y frunció la cara como una bandida, personaje recurrente en sus canciones pero que en aquel momento ella misma encarnó.
Hacia las 20:15 saludó al público, extendió los brazos hacia un costado en gesto de agradecimiento y llevó la mirada hacia el Cielo, la ubicación más alta del teatro que casi roza con la cúpula. Aquel espacio, como el piso debajo, estaba colmado de personas de pie, a diferencia de la platea y los palcos.
A lo largo del concierto, algunos espectadores dirigían los ojos hacia sus alrededores, describiendo con la vista la forma de hendidura del teatro y luego miraban, con asombro, los colores de la arquitectura por encima de ellos. El Colón les estaba dando la bienvenida.
Una ópera a lo Nicki Nicole
Si dependía de las expectativas de sus seguidores, lo cierto es que Nicki Nicole, que ya tiene la consagración del público argentino e internacional luego de haber sido nominada en los Grammys Latinos, podría haber dado en el Teatro Colón un recital de trap convencional con el detalle de una orquesta acompañándola.
Sin embargo, la rosarina se arriesgó y durante una hora y media no sólo cantó sus grandes hits, sino que dio un concierto cargado por la teatralidad y los simbolismos que puede llegar a tener una ópera tradicional. Su presentación tuvo como protagonistas algunos elementos recurrentes en sus videoclips y canciones: el sol, la luna y las estrellas.
Usando la pantalla que estaba a su espalda como escenografía, además de la potencia musical de la orquesta y un ensamble de más de 20 artistas adultos y niños, Nicole relató un cuento de hadas, con tintes de La Flauta Mágica de Wolfgang Amadeus Mozart.
La historia arrancó con el escenario iluminado por luces rojas y un castillo proyectado en las pantallas que terminó por derrumbarse y crear polvo digital alrededor. Luego, irrumpió el coro de adultos en escena, vestidos con las formas puntiagudas de las estrellas.

Siguió una escena pesadillesca, encarada por un grupo de mujeres tapadas de pies a cabeza por un velo y coronas puntiagudas, mientras la rosarina entonaba Mala vida. Con ciertas reminiscencias al rapto de las sabinas, el mito violento que explica la fundación de Roma, tres figuras masculinas irrumpieron la celebración que se estaba dando en escena y se llevaron a las mujeres.
Las luces se tornaron doradas para recibir en escena al coro de niños, vestidos con túnicas y bonetes del color del sol, elemento al que tanto le cantó Nicki Nicole en sus baladas. Así se dio lugar a uno de los momentos que más conmovió a la artista ya que se trató de un homenaje a la niñez.
Un marco de espejo la separaba de una niña que estaba del otro lado y que seguía sus movimientos. Era una versión de ella misma de pequeña a quien le cantó Boquitas pintadas -canción de Tan Biónica que recientemente la banda reversionó junto a Nicole-. De alguna manera, la compositora no sólo le estaba cantando a quién fue, también a todas las nenas y adolescentes del público que le gritaban con efervescencia “Te amo” al final de cada tema.
El momento culminó con la canción Años luz y una cantante mezzosoprano vestida como el sol, que sorprendió a los espectadores y desplegó todo su talento desde uno de los palcos bajos.
Luego, una grabación de la voz de Nicki Nicole recorrió el espacio con un relato acerca de su deseo por encontrar su propia estrella. “Tenía que soltar lo que no era yo y volver a nacer”, cerró el audio la rosarina.
Los invitados de la noche: Milo J, Cazzu y Jorge Drexler
A las 21:15, tras volver al escenario luego de un breve corte, Nicki Nicole apareció con un traje de dos piezas blanco que llevaba en el pecho la figura de una estrella negra. Así empezó a cantar Dispara, tema que grabó con Milo J y el público enloqueció cuando el cantante apareció en el escenario para acompañar a su colega.
Los artistas también cantaron Alumbre, asomados desde un artilugio que simulaba ser una pila de agua bendita. La cámara los grabó desde abajo y mostró sus caras en las pantallas mientras cantaban. En un momento, el cantante de 19 años se mojó los dedos con agua bendita y los pasó por la frente de Nicki, bendiciéndola.
Luego, fue el turno de Cazzu y su entrada fue como una visión divina. De blanco de pies a cabeza y con el pelo suelto, apareció iluminada por los reflectores para cantar junto a Nicole un cover de Soda Stereo (que también cantó Gustavo Cerati con Mercedes Sosa), Zona de promesas. “Tarda en llegar, pero al final hay recompensa”, dice la letra y es muy difícil no recordar los dichos recientes de Nicki Nicole para Clarín, donde confesó que durante años “manifestó” tocar alguna vez en el Teatro Colón.

Hacia el final del show, el uruguayo Jorge Drexler se subió al escenario con su guitarra para cantar con la rosarina un cover de su famoso tema Sea. Aquí la artista usó el tercer y último traje del show, un esmoquin igual al que utilizó al principio pero de color blanco.
Otro momento de la noche involucró a la nueva figura del cuarteto, Luck Ra, pero no como artista invitado a cantar, sino como espectador. El cordobés cumplió 27 años ese mismo viernes y todo el teatro le cantó a coro el «Feliz cumpleaños».
Nicki Nicole se despidió con Parte de ti. Conmovida, con los ojos llenos de lágrimas, agradeció a su público el haber estado ahí mientras que sus seguidores, desde sus asientos, levantaban carteles con mensajes de amor a su ídola.
“Hay que seguir buscando volver a uno mismo”, proclamó la rosarina, que seis años atrás grabó su primer tema con escasos recursos y sin formación musical y aún así decidió compartirlo en redes sociales. Por fin la cantante encontró su estrella.