Febrero 2025

Zendaya y el secreto de crecer sin escándalos en una industria que los necesita

En una industria donde el exceso forma parte del relato y el escándalo funciona como motor mediático, Zendaya juega otro partido. A los 28 años, la actriz, cantante y productora logró algo poco frecuente. Creció frente a millones de espectadores sin protagonizar caídas públicas, conflictos explosivos ni titulares incómodos.

En tiempos de exposición constante, su carrera se apoya en una premisa inusual en Hollywood: decir menos.

Zendaya Maree Stoermer Coleman nació en 1996 y dio sus primeros pasos en Disney Channel, un semillero conocido tanto por lanzar estrellas como por quebrarlas en el intento. Mientras muchas de sus contemporáneas enfrentaron transiciones caóticas hacia la adultez, ella eligió un camino gradual y medido. No renegó de su pasado infantil ni lo explotó: simplemente avanzó.

A diferencia de casos como el de Miley Cyrus y el de Demi Lovato, en los que la transición a una carrera más madura fue brusca y provocativa, Zendaya confió en su arte y dejó que su calidad actoral y la vida misma la llevaran por el mejor camino posible. Así, poco a poco, se acercó al momento en el que está hoy, posicionada como una de las grandes promesas de su generación y siendo una de las más buscadas por los más famosos directores de todo el mundo.

Zendaya ganó dos premios Emmy por su rol de Rue en Zendaya ganó dos premios Emmy por su rol de Rue en «Euphoria». Foto AFP

El quiebre artístico entre su etapa inicial y su paso a las grandes ligas de Hollywood llegó con Euphoria, la serie de HBO que la consolidó como actriz dramática y le dio dos premios Emmy consecutivos. Resultó paradójico que ese reconocimiento surgiera de una ficción atravesada por el exceso. En pantalla interpretó a una adolescente adicta sin romantizar el desastre y sin trasladar ese caos a su vida personal.

Mientras su personaje se desmoronaba capítulo a capítulo, Zendaya sostuvo una imagen de control absoluto fuera de cámara. No alimentó polémicas ni construyó un personaje público alineado con el drama de la serie. Y, justamente, esa distancia entre ficción y vida privada se convirtió en una de las claves de su recorrido.

Zendaya en la segunda temporada de Zendaya en la segunda temporada de «Euphoria», serie juvenil de HBO.

El poder del silencio y la estrategia de la exposición medida

Parte de su estrategia pasa por el manejo preciso de la visibilidad. Zendaya concede pocas entrevistas personales, evita hablar de su intimidad y aparece en público casi exclusivamente cuando un proyecto lo justifica. Sus redes sociales funcionan como una extensión profesional, no como un espacio confesional. En un ecosistema que premia la sobreexposición, su reserva se volvió identidad.

Esa lógica también atraviesa sus decisiones laborales. Lejos de acumular estrenos, Zendaya selecciona proyectos con cuidado y se involucra creativamente en ellos. Asumió un rol activo como productora en Euphoria, participó en franquicias globales como Spider-Man y Duna, y construyó un vínculo estratégico con la moda que la posicionó como referente internacional sin necesidad de controversias.

Incluso su relación con Tom Holland, otra figura criada bajo la lupa mediática, siguió ese mismo patrón. Durante años, ambos evitaron declaraciones públicas y exposiciones innecesarias. Sin comunicados ni confirmaciones explícitas, el vínculo existió sin convertirse en espectáculo.

Zendaya y Tom Holland en Zendaya y Tom Holland en «Spider-Man».

En Hollywood, esa decisión resulta casi disruptiva, teniendo en cuenta lo redituable que es una relación entre dos mega figuras jóvenes del cine, que podrían exprimir su marca como pareja en las redes sociales. Pero incluso su reciente compromiso se mantuvo en secreto.

Zendaya también entendió temprano el valor del silencio como herramienta de poder. No opina sobre todo, no responde a cada polémica y no se involucra en debates que no suman a su recorrido. En una época marcada por la reacción inmediata y el escrutinio permanente, esa distancia funciona como un escudo.

Tom Holland y Zendaya están comprometidos. Foto: InstagramTom Holland y Zendaya están comprometidos. Foto: Instagram

Lejos de responder al azar, su camino refleja una forma consciente de transitar la fama. Una generación que observó los colapsos públicos de quienes llegaron antes y aprendió a moverse con cautela -con ayuda, lógicamente, de un sistema de soporte estable y amoroso-. Zendaya no se construyó como mito trágico ni como estrella infantil en crisis. Eligió la consistencia.

En una industria que necesita del escándalo para sostener su maquinaria, Zendaya demuestra que todavía existe otra posibilidad. Llegar a lo más alto sin ruido, sin exceso y sin explicaciones. En Hollywood, ese control quizá sea el gesto más disruptivo de todos.

POS

Deja un comentario