No hace mal alguien en definirla como la asesina más pop de la historia del crimen en la argentina. María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, o Yiya Murano, ha tenido varios apodos, el más conocido y popularizado es el de la envenenadora de Montserrat, y lo que la película Yiya Murano: Muerte a la hora del té hace es diseccionar a su protagonista precisamente en eso: en un personaje.
El documental de Alejandro Hartmann, que también se vio en la edición del Bafici que termina este fin de semana y ya está disponible en Netflix, comienza exponiendo los casos de los asesinatos con cianuro de dos amigas de Yiya, Nilda y Chicha, y de Mema, su prima segunda.
Lo ya conocido y lo menos divulgado
Hay un costado de las historias que es conocido: las mujeres le daban dinero a Yiya, quien supuestamente lo invertía en mesas de dinero (hablamos de 1979) consiguiendo un interés impensado, pero cuando debía devolverles los intereses, las convencía de invertir más y más dinero. Y al no poder devolverles el capital, las invitaba a tomar un té con masitas y, misteriosamente, las tres terminaron sin vida luego del convite de Yiya.
Murano fue presa en primera instancia, la absolvieron y luego perdió la libertad. Pasó en total unos diez años en prisión, y cuando salió de la cárcel, se convirtió en un personaje mediático.

Esto se sabe.
Lo que tal vez no es tan conocido es, no ya si el cianuro estaba en las masitas de confitería o en el té- sino que Yiya tenía amantes con los que se encontraba en la confitería de un hotel importante -y llevaba con ella a su pequeño hijo Martín-, y los contrapuntos en los medios que tuvo preciosamente con Martín, que fue quien “la entregó” cuando su madre se había fugado a Formosa.
Lapidaria, la voz de Martín, el hijo
El documental está como estructurado en dos segmentos, ambos con material de archivo, también ficcionalizado y con testimonios de personas muy cercanas a las asesinadas y a la propia Yiya, ya que uno de los ejes del relato es Martín, quien precisamente no la defiende.

Todo lo contrario.
Lo más atractivo es que Hartmann opta por el perfil de estafadora, manipuladora y ser mediático de Murano más que el de asesina, que no desdeña porque es el punto de partida. La manera en la que cuenta las investigaciones realizadas, las entrevistas a familiares, al juez que intervino o a quienes la entrevistaron, como Chiche Gelblung o Lía Salgado, o el punto de vista de la periodista de Policiales Virginia Messi le aportan al relato más pimienta y también análisis.
Pero ¿qué fue lo que hizo más famosa a Yiya, que hasta tuvo un musical en la avenida Corrientes, lo macabro de su accionar o el sensacionalismo mediático al que se prestó?

Poner en contexto
Lo importante es cómo se contextualiza a Yiya y lo que hizo. Su raid como asesina serial fue durante la dictadura militar y quien la indultó cuando había cumplido una parte de su condena fue el presidente Carlos Menem.
Y si bien su paseo por los canales de televisión abierta y las redacciones de los diarios y revistas tratando de que la entrevistaran (y varias veces cobrando por ello) hoy extrañaría poco o nada, la relación enfermiza que tuvo con su único hijo Martín asombra.
Martín, que se ganó la vida como doble de riesgo en programas del viejo Canal 9 y participó en alguna coproducción, es otra víctima de la manipulación de Yiya. Lo bueno de Hartmann es que lo deja expresarse, y el juicio de valor queda a cargo del espectador.

Hartmann ya había demostrado un gran manejo de los hilos del género conocido como True crime, como los que viene estrenando de manera pareciera metódica casi dos años: Carmel: ¿Quién mató a María Marta? (2020, sobre García Belsunce), El fotógrafo y el cartero: El crimen de Cabezas (2022) y Nahir, el secreto de un crimen (2024, sobre Nahir Galarza).
El documental, sea como sea filmado y presentado, tiene sus propias reglas y lo que garantiza Hartmann, lo que hace que el espectador se sienta tranquilo, y no en guardia a ver sus trabajos, es que cuenta bien y no es como Yiya. No manipula, y si lo hace (todo documental tiene su costado de ficción, y parte de un punto de vista) pasa desapercibido…
“Yiya Murano: Muerte a la hora del té”
Muy buena
Documental. Argentina, 2026. 104’. De: Alejandro Hartmann. Disponible en: Netflix.