El folclore invadió Buenos Aires y volvió a ser un fenómeno: se toca, se canta, se baila y hay muchísimos lugares para disfrutarlo
Es como la nevada de El Eternauta. Sólo que no es mortal, sino vivificante. Y si bien no llega todavía a lo que fue la Era de Oro del Folclore en la década del ’60, cuando Hernán Figueroa Reyes vendía miles de discos de El Corralero, donde Jorge Cafrune azotaba las radios porteñas con Zamba … Leer más