Julio 2026

«Jugadooores….», el hit de Bonnie Tyler que nació como un tema de desamor y se volvió el himno de guerra en las tribunas argentinas

Un pase intrascendente, un centro pasado que va a la nada misma. Un gol recibido, inesperado o no, que recae en un contexto que ya venía caldeado desde antes. Hace falta apenas una sola mala decisión adentro del terreno de juego para que la tribuna entera le dé play a la canción de cancha más visceral de todas, una melodía country que nació como un tema de desengaño amoroso y se volvió el himno del desamor cuando la relación está rota entre hinchas y jugadores.

Precisamente, así empiezan sus estrofas. «Jugadooooores…..».

It’s a heartache, el tema que se volvió himno de guerra en las populares argentinas nació en 1977 en el Reino Unido de la mano de Bonnie Tyler, la cantante galesa que murió este miércoles por la noche a los 77 en Portugal.

Fue un hit casi inesperado que la catapultó a la fama. Tyler tenía 25 años en ese momento. Cantaba en bares chiquitos de Swansea, una pequeña localidad galesa de poco más de 230 mil habitantes. Su carrera había nacido en un concurso de talentos que organizó un club de rugby local donde finalmente fue subcampeona, pero le dio el envión para dedicarse a la música.

El cazatalentos Roger Bell la descubrió en 1975, en un club. Tras varios años cantando de gira por toda la región, haciendo de a seis o siete shows por semana, la voz de Tyler comenzó a desgastarse.

Eso, sumado a una operación de nódulos que salió mal, le dieron una carambola que le cambió la carrera. Y es que su voz se volvió más ronca, carrasposa. En la radio tenía puntos en común con la de Rod Stewart, el cantante que ya era un nombre propio en la canción británica.

— SportsCenter (@SC_ESPN) May 29, 2023

A partir de ese cambio vocal involuntario, su carrera despegó. Tuvo algunos hits que dieron vueltas por los charts europeos, como Lost in France pero el lanzamiento de It’s a heartache fue el punto de quiebre. Estaba incluido en el disco Natural Force y la cadena RCA no estaba del toda convencida de lanzarlo como single.

Pero ante la presión de la artista, apareció el 4 de noviembre de 1977. Se convirtió en un éxito en ventas que además logró cruzar el atlántico y colarse en el mercado de Estados Unidos. Allí llegó al tercer puesto del Ranking Billboard, en una época donde era definitorio para la carrera de un músico.

Aunque le molestaba la comparación con Stewart, el estilo le abrió puertas. It’s a heartache alcanzó el primer lugar en los charts de Argentina, Brasil, Canadá, Francia, Noruega y España, y quedó segundo en el Top 30 europeo. Logró ser disco de oro en el Reino Unido y en los Estados Unidos, vendiendo más de seis millones de copias.

It’s a heartache, que en español significa «Es un dolor de corazón», habla sobre el momento en que una relación ya está decididamente rota y es tarde para recomponerla. «Amarlo hasta que tus brazos ya no puedan más, y luego sentir que él te decepciona. Descubrir que a él ya no le importas», canta Taylor.

Una letra casi pensada para cantarle a ese volante por derecha que pintaba para crack y ahora no puede levantar las piernas para hacer un cambio de frente.

La más maravillosa música

La canción de cancha son apenas tres líneas: «Jugadores, la c… de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie».

Los hinchas de Boca recuerdan que La Bombonera fue la primera en adaptar el tema a finales de los 70, pero para arengar a los propios al grito de «Dale Boca, y dale dale Boca«. No está tan claro en qué momento un hincha furioso lo volvió un símbolo de la frustración.

El himno sonó en las populares de todos los equipos del fútbol argentino, no hay uno solo que pueda decir que no. Es la expresión del hartazgo y la bronca con los jugadores cuando la hinchada siente que no están dejando todo en la cancha. No castiga tanto la falta de resultados como la falta de ganas o de ideas para ir a buscar el partido.

Quizás uno de los más poéticos aciertos del tema es la capacidad de putear a propios sin dejar pasar la chance de insultar también a los rivales. El menosprecio de remarcar «que no juegan con nadie».

A comienzos de la década del 2000, el extinto blog de fútbol «La Redó» (que analizaba la pasión futbolera con una fuerte dosis de humor y maldad), rebautizó al tema como «La más maravillosa música», o simplemente la sigla LMMM. El término prendió y se volvió un neologismo en redes sociales, que se repite un par de veces por torneo para disfrute de los hinchas que se regocijan viendo cómo se matan entre ellos los rivales.

Jajajaj dos fechas y ya suena LMMM en Ferro, no saben que hace como cien años que no juegan en primera.

— d. (@dvdrgn) February 10, 2024

Suena LMMM en el Alberto J. Armando. It’s a heartache.

— Ramiro (@ramiro___vs) May 11, 2025

El insólito momento en Miami con la hinchada del Inter

Fue en realidad una versión suavizada, a partir del enojo de los simpatizantes de la hinchada del club cuando sus jugadores no fueron a saludar a la tribuna tras perder el clásico ante Orlando City por 4-3, después de ir ganando 3 a 0.

— José Armando (@Jarm21) May 18, 2026

Jugadores, respeten a la hinchada, saluden a la gente, que nunca pide nada”, cantaron las garzas. A los jugadores no les gustó.

La reacción de Messi fue inmediata: visiblemente molesto por el inesperado «jugadores…», respondió con un gesto de desaprobación haciendo un montoncito con su mano derecha en pleno partido, casi desde la mitad de la cancha.

Minutos más tarde, De Paul también mostró su enojo. Antes de sacar un córner junto a Messi, el mediocampista hizo movimientos ampulosos con sus brazos y señaló la estrella ubicada sobre el escudo del club -que representa el título conseguido la temporada pasada en la MLS- y reclamó apoyo de la hinchada en lugar de insultos.

Lionel Messi ya había escuchado una vez LMMM y de manera no irónica. Fue hace quince años en el Cementerio de los Elefantes, cuando la Selección empataba 0 a 0 con Colombia por la segunda fecha de la Copa América 2011 que se jugó en la Argentina.

ARCHIVO: Messi sale de la cancha tras el 0 a 0 con Colombia en la Copa América del 2011 (REUTERS/Marcos Brindicci)

Fue mientras promediaba el segundo tiempo de un partido espantoso, donde los cafeteros estuvieron siempre más cerca de la victoria. Ese equipo, dirigido por Sergio Batista, se iba a quedar afuera unos días más tarde tras caer por penales ante Uruguay.

D.D.

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