“Usé la experiencia y el conocimiento de haber hecho cine durante casi 30 años”, aclara Diego Peretti sobre su debut como director en La muerte de un comediante, película que presentó en la Competencia Latinoamericana del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y estrenará en las salas comerciales el próximo jueves 20.
El actor competía por triplicado en el Festival, porque protagoniza otras dos películas en las secciones Internacional y Argentina. Diego especifica que “además de mi película, estuve en Mar del Plata con el estreno de Risa y la cabina del viento, de Juan Cabral (ganó mejor largometraje y mejor dirección en la competencia Argentina), y con Cazzu, una película hermosa que hicimos en Ushuaia y se va a estrenar en abril del año que viene. También hay otra, La casa, de Gustavo Triviño, que ésa no sé si ya tiene fecha. Al Festival de Mar de Plata lo vi que está medio ahí, encontrando su lugar, pero está vivo. Me gusta y me parece valioso que se mantenga y sobrepase las coyunturas políticas”.
Filmando en Bruselas
La muerte de un comediante cuenta la historia de un reconocido actor, interpretado por el propio Peretti, al que le diagnostican una enfermedad terminal y decide aprovechar sus últimos meses de vida para viajar a Bruselas, capital mundial del cómic, para conocer la tierra de Bombín, su héroe favorito de historietas, y vivir allá una última aventura.
El actor reconoce cierto temor previo a ponerse detrás de cámara, que lo llevo a unir fuerzas en la dirección con otro debutante, Javier Beltramino: “Lo sentí al principio, pero con el correr de la preproducción y el rodaje, me fui dando cuenta de que hay un bagaje de conocimiento de cómo llevar adelante un set cinematográfico que ya tenía guardado en algún lugar. Viene de haber absorbido experiencias con directores como Ariel Winograd, Damián Szifron, Juan Taratuto… El mismo Hernán Goldfrid, con el que trabajé dos veces este año. Uno va sumando”.
Diego Peretti escribió, dirigió y protagonizó la película que estrena este jueves 20.“Me gustó la experiencia, aunque no fue algo estratégico o buscado, sino que se fue dando. Este rol de director lo encontré, no es un cambio de carrera a futuro. Fue algo que me ofrecieron y se me abrieron todas las puertas para dirigir y tener el control de un producto artístico nacido de mi cabeza y de mi corazón”, aclara Diego, que también hace las veces de guionista en La muerte de un comediante.
Una película con 10.000 productores
Pero la gran peculiaridad de la película está en el otro gran rubro del cine, según explica Peretti, porque “tiene 10.190 productores asociados y creo que ya se presentaron al Guinness por eso. Y sería muy lindo que quede ese registro. Es una experiencia rara, porque no sigue los carriles normales de producción. Yo estaba liderando a diez mil personas de la Comunidad Orsai de Hernán Casciari que lograron un presupuesto, a través de su confianza, con el que se pudo realizar una película en dos países, con casting acá y en Bélgica.
En Orsai ya se manejaban así con los libros, que tienen presupuestos más acotados, y lo habían hecho además con película como en La uruguaya. Las reuniones de preproducción eran abiertas, y capaz hacíamos la lectura de guion en un stream para 300 productores. En cualquier momento me cruzaba con alguien por la calle que me decía que era uno de los productores de la película”.
Peretti homenajea a Tintín, con su personaje Bombín.“Esa manera de trabajar me permitió hacer una película como director, actor y autor, que fuera absolutamente libre y que me expresa mucho. Quería hablar de algo que conozco, que es el actor popular. Y después, del tema de la finitud y el existencialismo, cómo uno se para ante la idea de la muerte, que es un tema que siempre me impulsó muy fuerte. Y busqué un contraste con un universo casi naïf o ingenuo, como es la estética y la trama de los cómics. Eso también me marcó siempre, y de esa mezcla, de esa combinación, es que salió este guion.
Es un guion muy personal, que me representa y hubiera sido muy complejo que fuese apoyada por las plataformas. No creo que hubiera sido viable en el cine algorítmico de ellos. En el mejor de los casos, si sos un gran autor como Scorsese, capaz que te dan libertad, pero no sé si la tenés del todo”, reflexiona Diego sobre la película.
Peretti aprovechó también para hablar del convulsionado presente del INCAA presidido por Carlos Pirovano: “Tal vez se podría haber gestionado a través del Instituto, pero seguro que no como una opera prima, no con este presupuesto, ni en esta realidad del cine argentino. Este modelo de producción que usamos es un terreno totalmente fértil, pero me parece que no es sustentable para construir una industria. Sinceramente, nunca fui un experto en el funcionamiento del INCAA.
«Quería hablar de cómo uno se para ante la idea de la muerte, un tema que siempre me impulsó muy fuerte».Como actor, nunca sentí una especial curiosidad por saber cómo era el mecanismo para que un guion fuera aprobado y subsidiado. Ahora, por lo que escucho, los subsidios se han reducido mucho y ya no hay casi películas subsidiadas como antes. Hay un momento de transición muy grande, no solo por este cambio coyuntural de gobierno, sino por el advenimiento de las plataformas”.
¿Bombín o Tintín?
Diego Peretti se dio el lujo de crear su propio personaje de historietas, Bombín, una alusión innegable a Tintín. “Al principio iba a ser sobre él, porque es el primer héroe del cómic que nació en Bruselas. La referencia igual es clara, pero cuando vimos que la marca del autor Hergé era muy cara, decidimos usar esa misma plata en lo creativo. Empezamos a entremezclar diferentes ideas y también apareció la figura del pintor belga Magritte, que en sus pinturas tiene ese personaje anónimo con un bombín, corbata roja, camisa blanca y saco gris. Ahí empezamos a diagramar ese nuevo personaje con dos dibujantes que aportó la comunidad.
Su personaje estaba rodando una película y así, caracterizado, larga todo y se va a Bélgica.Fue una aventura en sí misma muy enriquecedora. Me interesa todo el mundo del cómic, incluso los superhéroes. Soy consumidor de sus cómics y de películas. Pero si me preguntás, prefiero el héroe más parecido a Tintín, o si lo llevo a mi carrera, como Tiempo de valientes o incluso Los simuladores. Me gustan más los héroes urbanos que los superhéroes. Son personajes heroicos por arrojo, por inconsciencia, por inteligencia, por creatividad o por urgencia. No tienen poderes, pero tienen una capacidad que es enorme y difícil de igualar. Para escribir ficción, me interesa más ese héroe o antihéroe que los superpoderes”.
La película de Los simuladores parece cada vez más lejos de volverse realidad, pero el actor parece tomárselo con calma, porque “la verdad es que a mí no me pega. Yo sigo con mi carrera, que siguió creciendo. Ya venía bien desde antes, con el Tarta de Poliladron y me siguió yendo bien después, por suerte. Pero sí me da cosa que la gente se canse o crea que nosotros jugamos con la especulación y sabemos más de lo que decimos.
Filmando en Bruselas. Peretti, con bombín, y su codirector, Javier Beltramino.No quiero que la gente se sienta defraudada. La verdad, estuvimos a punto de hacerla y no se dio. Y no es culpa de ninguno de nosotros. Tampoco es culpa de nadie. Es una película grande, de mucho presupuesto, y bueno… No sé qué más decirte. No tengo idea. No me gustaría que la gente se desilusione o se ilusione de más”.
Diego además descarta por completo aprovechar su nuevo rol como cineasta para tomar las riendas del proyecto que no consigue consumar Damián Szifron: “Eso nunca. Tenemos que ser los cinco o no hay nadie. Ese es un pacto que tenemos para cualquier cosa que hagan Los simuladores. Siempre me dicen que me tienen que preguntar por la película, pero si bien nosotros somos la cara visible, quizás están preguntando en el lugar equivocado. Capaz tendrían que preguntar en Paramount”.
“A mitad de año hice una película con Ricardo Darín muy linda, que se llama Lo dejamos acá, de Hernán Goldfrid. Y ahora también estoy filmando con él una película que se llama Consumidor final, un thriller de humor negro con Joaquín Furriel. Y, por supuesto, sigo en el teatro con Federico D’Elía en El jefe del jefe, que nos está yendo espectacular”, cierra Peretti enumerando sus trabajos como actor que, por suerte, se siguen multiplicando.
POS