Febrero 2025

Ann Lee decía que el sexo era malo y su película es indescifrable

Qué película. Así como hace una semana saludábamos que ¡La novia!, de Maggie Gyllenhaal, se jugara a retomar un filme clásico y salirse de la norma, con una película extraña, esta semana estrena El testimonio de Ann Lee, en la que también una actriz convertida en realizadora, Mona Fastvold, crea un filme extrañísimo, por momentos casi indescifrable.

Que ciertamente no es para todo el mundo.

Amanda Seyfried como Ann Lee, una figura histórica: en el siglo XVIII fue líder de un movimiento fundamentalista. Fotos Disney

Casualidad o no, ambos títulos fracasaron en la taquilla internacional.

Aunque usted no lo crea

El testimonio de Ann Lee está basada en hechos reales, aunque usted no lo crea. Ann Lee, personificada por Amanda Seyfried, que últimamente no para de sufrir (recordar La empleada, estrenada en enero) fue una figura histórica, que en pleno siglo XVIII fue la líder de un movimiento fundamentalista, llamado Shakers. Y sufrió una persecución religiosa tremenda, tanto en Inglaterra, donde se originó, como en el Nuevo mundo.

Como en trance. Por algo al movimiento religioso lo llamaron Shakers (agitadores).

Porque de Manchester, Ann Lee se va con su hermano William (Lewis Pullman) y su esposo Abraham (Christopher Abbott) cuando todavía los Estados Unidos no se había formado como tal, o sea estaba en la etapa prerrevolucionaria.

Ann se creía a sí misma como la personificación de la segunda llegada de Cristo al mundo terrenal. Y le cayeron con todo, probablemente por ser una pacifista, por ser mujer, y hasta tal vez por pregonar que tener sexo era malo y también, claro está, una perversa distracción que nos aleja de lo más espiritual…

Thomasin McKenzie y Amanda Seyfried: a sufrir se ha dicho.

Al margen de la trama, enrarecida, la manera en comunicarse y expresar su éxtasis entre los fieles, mediante el baile y movimientos temblorosos puede llegar a abrumar.

No es esto extraño, viniendo de Mona Fastvold, que dirigió la película, y que hace más de un año presentaba al mundo El brutalista, que había coescrito con su marido Brady Corbet, el director del filme. Ahora Corbet es coguionista de Fastvold, y si recuerdan los agradecimientos de la pareja a la hora de ganar premios, bueno, había algo de soberbia que se les escapaba de manera tan genuina como petulante.

La película es de la coguionista de

No es que El testamento de Ann Lee sea aburrida, ni que la pareja detrás del proyecto se crean Orson Welles o algún director del cine iraní de los años ‘90. La película tiene algunas secuencias muy bien rodadas, desde la puesta de cámara, y que son contundentes, pero lo que termina imperando es una especie de pastiche, no kitsch, pero no fácil de digerir para todo el mundo.

Como el final de El brutalista, que era redundante y hasta inexplicable, por ejemplo. ¿Lo recuerdan? Aquí, uno siempre se da cuenta de que está viendo una película: la directora está por encima de lo que cuenta.

“El testimonio de Ann Lee”

Regular

Drama. Reino Unido / Estados Unidos, 2025. Título original: “The Testament of Ann Lee”. 137’, SAM 16. De: Mona Fastvold. Con: Amanda Seyfried, Lewis Pullman, Thomasin McKenzie, Christopher Abbott. Salas: Cinemark Palermo, Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Showcase Belgrano, Norcenter y Rosario.

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